THE TEMPERANCE MOVEMENT – White Bear: sobreviviendo al éxito

temperance movementThe Temperance Movement son una banda muy afortunada. Mucho más de lo que imaginamos. Si bien su calidad está fuera de toda duda, han contado también con el favor de la prensa musical desde antes incluso de publicar su todavía reverberante debut. Así se entendía que los medios los emparentaran estratégicamente con The Avett Brothers o The Pixies (¡!), dejando de lado su mucho más obvia cercanía con el legado que nos dejaron The Black Crowes.

Puede que el embrujo mediático haya pasado ya: a aquel debut le siguieron conciertos en festivales y salas con mucha más gloria que pena, una reedición más o menos prescindible y, ahora, la continuación de aquella primera convulsión ha llegado en relativo silencio. Los fans estacionales han emigrado a otras bandas (por ejemplo, a Vintage Trouble), los que mordieron el anzuelo publicitario se desengañaron, y los muchos que todavía quedamos podemos constatar que White Bear es todo lo que un segundo disco debería ser, e incluso un poco más.

Ante el indudable desafío que supone enfrentarse a la continuación del álbum que los situó en el mapa, la banda de Phil Campbell ha optado por acentuar su estilo y dotarlo de mayor músculo. White Bear es más áspero que su predecesor, más pesado y, quizá, algo más variado. Los nuevos The Temperance Movement siguen sonando a sí mismos, pero han dado algunos pasos en la dirección marcada por bandas como The Answer o Rival Sons. Una apuesta arriesgada sólo a medias, pero acertada en todo caso.

A precio de ensuciar su sonido y renunciar al estribillo fácil, la banda ha viajado otro par de décadas atrás, a los riffs distorsionados al punto de saturación, a las armonías de guitarra, a la potencia que avasalla. Pero es potencia bien dirigida, que deja amplio espacio para los sonidos sureños (“Oh Lorraine”), el soul (“Magnify”) o alguna balada (“I hope I’m not losing my mind”). A veces sonando más Zeppelin que los propios Zeppelin, temas como “The sun and moon roll around too soon” o el tema que titula el álbum podrían encontrar techo en el viejo edificio de Physical Graffiti.

El favor de los medios es un regalo envenenado que acaba con tantas carreras como las drogas. En este contexto, The Temperance Movement han conseguido explotar su talento para no morir de éxito. Sin repetir fórmula ni dejarse llevar por atajos comerciales, White Bear es un disco con personalidad propia que, como todo lo que no está diseñado para gustar a la primera, se hace más grande cuanto más se conoce.


Lo mejor: El buen ojo a la hora de enfocar el sonido, evitando la repetición
Lo peor: Que sus mejores temas siguen estando en el debut


Julen Figueras
Apasionado de la música, de la política, y todo lo que las atraviesa. Aunque el rock pueda con todo, disfruto tanto con el soul como con el blues, con el metal como con el pop. Abogado del diablo. Defensor de pleitos pobres. Todavía empeñado en encontrar esperanza en el rock y en la palabra como armas para la subversión.
Si no quema, no es arte.

También escribe sobre música y feminismo para Pikara Magazine.
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