SWEDEN ROCK 2016: un viaje más por el sur de Suecia

Muchas veces los grandes descubrimientos están en nosotros mismos. Viajar es un extraño sentimiento de armonía absoluta, un momento perfecto, un aroma en el aire, una suave luz, el murmullo silencioso de una nueva ciudad, una corriente de coqueteo con la vida. Miras con ojos de sorpresa y de admiración pero sabes que ese momento es algo pasajero. Y es que, aunque vuelvas a visitar un sitio, siempre descubres algo nuevo, como cada vez que te pones a ver tu película favorita y siempre sacas algún detalle que no habías percibido. Y lo más importante es que siempre aprendes algo sobre ti.

Resulta que somos muchos los que tenemos subrayado en amarillo la primera semana de junio. No es la primera vez que viajamos al país escandinavo; de hecho, algunos llevan la cuenta con orgullo. Cada año es una lotería cómo nos tratará el clima, pero este año hemos sido afortunados con las temperaturas. Abundantes gotas de lluvia nada molestas nos caían bajo el baladón archiconocido “I want to know what love is”, de Foreigner. Las preciosas líneas de teclado y su interpretación conquistaron a todos los asistentes logrando su propósito. Necesito destacar la figura de Kelly Hansen, tanto con chulesco y marchoso porte como a base de clase y solemne interpretación, aunque el resto del grupo logra estar a la altura del carismático cantante.

Foto: Anders Olsson
Foto: Anders Olsson

He de decir que siempre me ha resultado curioso que un país frío, como ya se sabe, tuviera unos platos típicos que tienden a ser templados o más bien tirando a fríos. Nunca falta en los platos el color de sus paisajes. Bajo una cúspide de polvoriento ambiente al que nos hemos acostumbrado este año, sobre un plato de especias y sabor dirigí mis pasos al lugar donde más he disfrutado este año de varios conciertos. Rockklassiker Stage.

La adrenalina de los fabulosos Monster Truck se apoderó de un show espectacular, totalmente comparable a esas máquinas gigantes que saltan y aplastan coches. Todo gracias a unos buenos instrumentos llevados a la máxima potencia y un vocalista de un nivel soberbio en cuanto a calidad e intensidad desplegada. Disfrutamos mucho desde el primer minuto y así lo mantienen hasta el final. Monster Truck se han marcado un fantástico debut y han probado que da igual que seas de Colombia o de Canadá, porque lo que importa es vivir el rock con mucha fuerza y disfrutar tocándolo.

Cocinado en las islas británicas, nos sale uno de los mayores logros de aquella bendita generación conocida como NWOBHM. ¡Cómo disfrutamos con Demon! Uno se llega a dar cuenta de lo especial e inmensa que llega a ser esa banda. Si se me permite la opinión, el único hándicap quizás radique en el severo contraste existente entre esas atrevidas letras y enfoque musical, siempre oscilante entre el típico sonido NWOBHM y sus melodías súper energéticas (de guitarra por supuesto, pero también vía teclados), y el clasicismo sobrio del hard rock británico de los setenta. Evidentemente, son letras que, con la música de los Demon como telón de fondo, tienen un efecto concreto, que sería totalmente opuesto en caso de haber sido éstas revestidas con una música macabra y maligna.

Como apunte anecdótico quiero darle un sitio a la presentación de la muy divertida Rockklassiker All-Star, donde el clásico presentador de camisas hawaianas se encargaría de adulterar y prostituir un poco de rock en un género integro, honesto y sin otra pretensión que no fuera la de tocar buena música.

Foto: Christian Andersson
Foto: Christian Andersson

Una bebida caliente nunca dio tanto la vida en un sitio frío…

Cuero, capas, sangre, maldiciones, vudú, espíritus, niños…todo dominado por músicos de primera y, faltaría más, por una de las voces con más dominio, carismáticas e identificables de la escena. La cena está servida. Una de King Diamond. Maldad guitarrera, melodías eternas, una voz que se te clava, que no te deja dormir más, que te acompañará eternamente, una trama fascinante, que te atrapa, que te absorbe…magia hecha heavy metal. El timbre, las guitarras electrocutan. Es un plato que te descoyunta, la mar de apetitoso. A cenar o todas las artes oscuras vendrán para llevarse tu alma. Toda una película de terror con su presentación, nudo y desenlace.

Lo de comer dulce en Suecia es algo casi obligatorio. Inundado de todo tipo de dulces. Así que, como visitante que soy, cayó algún que otro kanelbulle o munk. ¿Nos lo tomamos con Diamond Head? Volvamos a ese escenario bajo una carpa, el Rockklassiker. Sencillos, virtuosos, frescos y ninguneados, deberían ocupar otra posición. Porque quizás ahí resida su mérito, en esa simplicidad. Con ella mantuvieron a todo el público en alerta hasta hacerlos corear algún tema que hemos conocido a través de Metallica. Secciones rítmicas aceleradas, fiesteras y enérgicas. La actitud y el espíritu nos dejó completamente llenos y satisfechos.

Foto: Anders Olsson
Foto: Anders Olsson

¿Un munk con 220 Volt? Impresionante material que nos lleva entregando este país. Notoria la cultura musical avanzada, se notan las subvenciones, ayudas y cómo salen músicos de mucho nivel. Dilema a parte o no ese apoyo de que una tablet ayude con las letras, la voz de Alfozetti embelesa con su línea vocal y su puesta en escena. Dejaron muy buen sabor de boca levantando el ánimo a cualquiera con sus ritmos y coros. Pudimos echar de menos la solidez en cuanto a la unión del grupo, pero respiramos mucha elegancia apoyada por grandes temas.

Ya que seguimos de viaje, no vamos a estar con restricciones. No es que nos vayamos a atiborrar, sí probarlo casi todo y disfrutar del momento. Entre tantos dulces, tenemos mucha energía que quemar. Dan Baird & Homenade Sin. Es la segunda vez que los veo y siento la misma sensación, rock en su estado más puro. Con despliegue de fuerza y ritmo a mí me tienen conquistada. Mantienen el concierto arriba en todo momento. Saben cómo ganarse al público. La banda disfruta tanto como nosotros y ese buen puñado de buenas canciones de todas las épocas.

Ya ni qué decir tiene sobre entrar en un supermercado sueco, donde ves toda clase de ofertas de smoothies, bebidas y nuestra adorada Kopparberg. Me voy a abrir una sidra de pera, ya que aquí no me tengo que organizar para que las horas de luz cundan, y me regodearé en mis recuerdos. En fin, como podéis intuir, recomiendo la experiencia porque de verdad que impresionan mucho las casas de madera con enormes tejados, los paisajes, los bosques y ese mágico ambiente festivalero rockero que nos tiene hechizados sin saber y sabiendo todo de su fondo. Espero que nos veamos por allí en otros años venideros.

Patricia Miguez
Hablar es meterse en problemas, por eso prefiero escribir. Soy una de esas ediciones limitadas de sonrisa de lujo que ya no se llevan pero que lo puede todo. Individualista por convicción y, mientras todos quieren una vida normal, yo no.

Salir del mundo de las ideas e introducirme en el universo de las experiencias vitales. No busco influir pero me sentiré satisfecha si zarandeo. Iluminemos salas, rompamos hielo, acerquemos desconocidos y...¡a darle al play!

2 comentarios en “SWEDEN ROCK 2016: un viaje más por el sur de Suecia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

tres × 1 =

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.