La bajada del IVA no salvará nuestros conciertos

Hace unas pocas semanas el gobierno español sorprendía con una buena noticia para el sector de espectáculos en vivo, y nos pilló con el pie cambiado. Con la costumbre de recibir mazazos legislativos y comerciales ya arraigada, el anuncio de la bajada del IVA cultural fue celebrado por mucha gente. Tras varios años de travesía por el desierto del 21%, los espectáculos en vivo (es decir, para lo que nos interesa, los conciertos) pasarán a tener un tipo del 10%. Salvación. El que viene será un año de constante chorreo de música, de ganancias para artistas y promotores, y de público acudiendo en masa a conciertos con entradas baratas. Bueno, quizá no sea exactamente así.

La medida presupuestaria que se ha puesto sobre la mesa es, sin duda, una buena noticia para un sector, el cultural, que no termina de ser tomado en serio por los poderes públicos. Con todo, no parece que vaya a ser la solución para todos los problemas que se vienen arrastrando. Estamos hablando de un sector de intereses complejos, en el que confluyen artistas, promotores y público, y de un volumen de beneficios muy alejado de lo acostumbrado en los años gordos. Por eso, hemos querido recoger la opinión de distintas personas profesionales del sector, que puedan enseñarnos un punto de vista plenamente informado.

Pagar 10€ es lo mismo que pagar 11€ o 9€

Las dudas sobre la eficacia de esta futura medida saltaron rápidamente en las redes. Por casualidad, coincidencia o puro oportunismo, lo cierto es que durante los últimos años hemos vivido un encarecimiento continuado de precios en los conciertos de bandas consagradas. En esos casos, la subida se ha acelerado muy por encima de la subida del IVA. Ahora que parece que vienen tiempos mejores, está por ver si mastodontes como Live Nation reaccionarán para adaptar los precios a la baja. Por el momento, éstos no han contestado a nuestras preguntas.

Diferente es la situación entre compañías de tamaño pequeño y medio. Lestrato Rock Conciertos es una promotora afincada en Galicia, que mes tras mes va llenando las agendas rockeras con conciertos de pequeño y mediano aforo para un público reducido pero fiel. Cuando hablamos con el responsable detrás de la marca, Diego González, su respuesta es inequívoca: “para bandas pequeñas y salas de cien o doscientas personas, [la bajada del IVA] no se va a notar en nada”.

En el circuito de bandas pequeñas, en el que el boca-oreja tiene veces más peso que el nombre de una banda, un 10% arriba o abajo resulta insignificante. Cuando lo que importa es la reputación de la promotora y la conexión con un público que sabe que no saldrá defraudado, González tiene claro que “la gente que iría a un concierto pagando 10€ es la misma que iría pagando 11€ o 9€”.

La diferencia entre 100 y 10.000 personas no la marca un par de euros.

¿Está el público esperando una bajada de precios?

También hay quien cree que el cambio legislativo llevará a mejoras sustanciales. Entre la gente más optimista circula la idea de que los precios de las entradas van a bajar en todo caso, y que lo harán en ese 11% de reducción prometido. Un entrada de 25€ pasará a costar, según esa suposición, algo más de 23€, y ello redundará en una mayor afluencia de gente. Sin embargo, ésta es una suposición que no se ajusta a la realidad.

Jose Luis Carnes, director de la promotora madrileña Mad Note & Co, descarta una bajada en el precio de las entradas, precisamente porque éste “ya ha estado ajustado para ser atractivo para el público estos años del 21%. Dicho de otra forma, el público no se ha visto afectado por las subidas, puesto que son las promotoras las que han corrido con el gasto adicional. Por eso, Carnes considera que “las voces que exigen que se baje el precio de las entradas son bastante demagógicas e injustas (…), de mal gusto y una falta de respeto hacia los profesionales del sector que tanto han luchado estos años”.

De forma similar se expresaron desde la Asociación de Promotores Musicales (APM), que recuerdan que la medida, por haber llegado tarde, se ha llevado por delante a profesionales del sector que no pudieron asumir la subida. Por eso, puede que los precios no se vean alterados pero, para las empresas que aún siguen en pie, la reducción del IVA supondrá un alivio en forma de beneficios (o menores pérdidas). El público, entretanto, aunque ha levantado la voz en más de una ocasión para denunciar la situación, no se ha visto en realidad afectado por la subida.

La falacia del IVA como explicación de todas las cosas

Aunque a nadie le gusta que la cultura tenga el IVA de los artículos caprichosos, lo cierto es que la subida que el gobierno perpetró en 2012 no ha repercutido de forma especialmente negativa en el mercado musical. El 2016 fue el tercer año consecutivo en el que el sector de la música en directo aumentaba sus ganancias, si bien gracias a la proliferación de festivales y en detrimento del circuito de salas. Las entradas para macroconciertos, en continuo ascenso de precios, se venden con rapidez en la mayoría de casos, y ahí tampoco parecen afectar los precios, más allá del cabreo momentáneo y pasajero.

En cuanto al mercado discográfico, ése que tendrá que esperar para beneficiarse de la medida, los datos de Promusicae demuestran que son ya tres años con subidas en el volumen de ganancias. Éstas se dan especialmente en el streaming y venta digital, pero eso no cambia el hecho de que, a pesar de ese 21%, la industria discográfica parece estar recuperándose paulatinamente. En las áreas culturales en las que sí se está reduciendo el consumo, esta reducción no se debe tanto al tipo de gravamen (o sea, un IVA más o menos alto) como a los nuevos hábitos de consumo, que pasan por el uso doméstico de la banda ancha: se ha pasado a pagar más por Internet y menos por cualquier bien cultural accesible desde aquél.

Conciertos sí, discos no. Teatro sí, cine no (foto: David Joyce)

Un problema que va mucho más allá del precio

La hemorragia de público que se vive en los conciertos de rock en nuestro país no puede achacarse a factores individuales. A nivel político, y como ya veníamos apuntando, las políticas públicas pasan por mucho más que por el IVA de un producto. Tal y como José Luis Carnes señala, la presente bajada de impuestos no es un regalo -”del mismo gobierno que impulsó la subida como ‘castigo’ al sector”-, sino fruto de la movilización social y la presión mediática. “Para fomentar la afluencia y el gusto por la música en vivo –añade- creo mucho más importantes iniciativas como ‘Queremos entrar’, que han permitido la entrada de menores”.

Desde el punto de vista de Diego González, los medios musicales más potentes también ostentan un poder del que pueden echar mano si así lo quieren: a nosotros lo que nos vendría bien es que se diera más visibilidad a las bandas pequeñas en revista como Popular 1, Ruta 66, Rock DeLuxe…que se pudiera conocer a las bandas y no sólo poniendo pasta, sino que si una banda es buena y tiene futuro se le dé algo más de cancha en los medios especializados. Aparecer o no en esos medios marcaría, según el director de Lestrato Rock Conciertos, la diferencia entre los conciertos de público selecto y los de mayor aforo. En ese marco, el IVA no es más que una nota a pie de página.

La APM recuerda también que la bajada del IVA no es un fin en sí mismo, puesto que el punto de llegada debería ser el considerar “la música en vivo como un bien cultural y a la cultura como un bien y un derecho de todos los ciudadanos”. Para ello, siguen faltando una ley de mecenazgo, vías de financiación sostenible, o un estatuto del artista, entre otras medidas que servirían para encauzar los problemas profundos del sector. Dicho con otras palabras: entender que la música no es mero consumo con el que hacer dinero, y que la cultura (incluida la que no da dinero) desempeña un papel fundamental en el desarrollo de un país.

Podemos olvidar que esta reducción excluye al mercado discográfico y al cinematográfico. Que, a la par que esta bajada del IVA, se recortará también el gasto cultural en un 0’7%. Podemos conformarnos con que nada de esto ha vuelto al 8% en el que se encontraba antes de tocarlo, sino que se ha instalado en un cómodo 10% que sigue muy lejos de los países de referencia en Europa. Incluso así, lo que queda en el fondo es la sensación de que no hay plan que vaya a rescatar la música como bien cultural, que se trata de apaños sin mucho fundamento, y que una industria no se salva con una simple medida presupuestaria.

Julen Figueras
Apasionado de la música, de la política, y todo lo que las atraviesa. Aunque el rock pueda con todo, disfruto tanto con el soul como con el blues, con el metal como con el pop. Abogado del diablo. Defensor de pleitos pobres. Todavía empeñado en encontrar esperanza en el rock y en la palabra como armas para la subversión.
Si no quema, no es arte.

También escribe sobre música y feminismo para Pikara Magazine.
Julen Figueras on FacebookJulen Figueras on Twitter
Entrada publicada en Radiografías.

Podrían interesarte:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ocho + 20 =