BLACKWATER CONSPIRACY – Shootin’ the breeze: explorando su nicho estilístico

Blackwater Conspiracy es el nuevo nombre registrado por su padre biológico Million Dollar Reload. Los norirlandeses, durante casi una década, han astillado los entarimados de locales de las islas con cierta reputación y grabado un par de discos con bastante eco en los mentideros europeos del hard rock. Sin embargo, una trayectoria inerte y desavenencias compositivas internas han desembocado en un punto de inflexión que les ha llevado a calibrar la situación y transformarse. Una formación muestra su fuerte temperamento cuando los impulsos creativos de sus miembros detonan esa mecha necesaria para reconsiderar la calidad de su propuesta musical. Y, a juzgar por el nuevo rumbo tomado en su flamante trabajo debut, Shootin’ the breeze, demuestran que el acuerdo fue por unanimidad, y que la receta aplicada exhibe una cocina tradicional de auténtico lujo.

El nuevo atuendo engalana la vieja chupa de cuero, de rock más estridente y básico de influencias AC/DC, en un elegante smoking de sonidos clásicos a través de las raíces celtas de su país, el blues y el southern rock. Los diversos influjos, entre The Faces, The Black Crowes, Lynyrd Skynyrd y The Answer, propician el entramado musical de Shootin’ the breeze, que no tiene ni una sola composición que debamos omitir. Las melodías orgánicas y su dinámica de espíritu de rock clásico prometen un crisol musical inmejorable en cada uno de sus surcos. Probablemente estemos hablando de uno de los mejores debut discográficos en mucho tiempo.

La yedra, que se va enredando por las estrías del disco, revela su apariencia más ornamental en la voz de Phil Canalane. El vocalista manifiesta ese tipo de voz rasposa y carbonizada que también exhiben decanos del rock como Rod Stewart. Phil deslumbra en la carnal “President Joe”, donde sus roncas formas y la refinada instrumentación evocando una bruma nocturna nos hechizan (sobre todo si la escuchamos en la oscuridad). En “Decadent highway” sus malabarismos vocales evidencian su versatilidad en una canción optimista y vibrante que nos hacen recordar los aires del país. La reflexiva “Hanging tree” vuelve a dejarnos a un Phil brillante, mientras el riff de guitarra de corte blues, al que parece faltarle algo de azafrán para darle color, se mezcla en una efusiva atmósfera instrumental, resultante de la finura y la maestría de todos los componentes de la formación.

Esta nueva encarnación tiene como responsable directo al teclista Kevin Brennan, cuyas implantaciones se hacen más decisivas en temas como “Waiting for Hollywood”, “’85 rockstar” y “Shoot the breeze”.Sus acordes sostenidos esconden hasta las esquinas, logrando una corpulenta contextura. En ese primer paseo con “Blackwater Swagger” sientes que el teclado te abraza como en el confort de tu manta favorita. 

La producción aguda reproduce de forma cristalina la pureza de cada instrumento. Como en “Monday club”, donde podemos seguir las líneas del bajo como si los dedos golpearan en el interior de nuestra mente. Y no podemos olvidarnos de “Penny for your dirty mind”, aunque tengas la sensación de haberla escuchado hasta la saciedad. En ocasiones, unas ligeras modificaciones pueden mostrar la eficacia y profesionalidad de sus músicos. La ruta coral que parece volar en V, con la misma armonía que una formación de gansos, se queda tatuada en tu cerebro de forma instantánea

Aunque Blackwater Conspiracy nazca estilísticamente de una presunta anomalía del pasado, un álbum debut tampoco puede abarcar el potencial del nuevo método. Por lo que aprovechemos las virtudes que Shooting the breeze nos ofrece, mientras la formación sigue explorando su nicho estilístico. El escritor francés André Guide acuñó la siguiente reflexión: “El hombre no puede descubrir nuevos océanos al menos que tenga el coraje de perder de vista la costa”. Si estos chicos han tenido la audacia de lanzarse a la inmensidad del actual mar de incertidumbres, es porque tienen muy claro lo que desean alcanzar.

Y probablemente sea ese deseo el que los encamina con paso firme a no comerciar con su arte. Aunque es cierto que otros muchos artistas, propiciados por su inmadurez y la falta de compromiso con el arte, han gestionado un cambio de estilo para tener más posibilidades comerciales y obtener mayor popularidad, pongo la mano en el fuego por estos músicos. Por sus actitudes intrépidas y las inquietudes que se observan, Blackwater Conspiracy muestran más una genuina vocación que una fórmula ganadora.


Lo mejor: Que en este nuevo catecismo no hay lugar para los viejos pecados.
Lo peor: Que sus antiguos seguidores no quieran subirse a este barco que ha cambiado de timón. Aunque tampoco es que tuvieran tantos.


Jesús Mujico
Catedrático en ignorancia pero con una inmensa capacidad para enmascararlo, nace con un tercer pulmón llamado Rock y la distorsión de unas notas de guitarra eléctrica son su oxígeno. Todo lo que rodea al negocio y la complacencia de sus seguidores son su anhídrido carbónico. Su deporte favorito: tiro a las conciencias. Dada su pasión y visceralidad pocas veces da en la diana, pero suele dejar daños colaterales.

Hasta su despedida en julio de 2016, se le ha podido escuchar en radio, en su programa Galaxia del Rock: Una modesta escuela de rockeros del mañana.
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