WARREN ZANES – Tom Petty: la biografía

“La primera vez que cuentas hasta cuatro y, de repente, estalla el rock and roll, es algo más grande que la vida misma. Nadie puede comprender el bombazo que es hasta que no lo vive.” (Tom Petty)

Si algo caracteriza a esta biografía es que está escrita por un académico que, además, es músico de rock. Warren Zanes repasa la vida y obra de Tom Petty desde su niñez hasta el lanzamiento de Hypnotic eye, incidiendo, gracias a su formación y experiencia, en cómo los hechos condicionaron su música. Con el privilegio de contar con horas de testimonios, la biografía es esclarecedora: de la vida privada de Tom, de los entresijos del grupo, del significado y contexto de sus discos y del sonado descenso a los infiernos.

Irremediablemente, el fan acepta la veracidad del relato. Zanes se las apaña para a veces aunar, otras contraponer, recuerdos y afirmaciones de Petty y de sus allegados y compañeros de banda. Apoyándose en abundantes citas, el autor rellena huecos y emite conclusiones que siempre se perciben ciertas. Todo encaja: la infancia, de la que también habla el hermano de Tom, los primeros Mudcrutch, con testimonios de los involucrados, o los altibajos de los Heartbreakers, para los que Zanes también se sirvió del maduro punto de vista del otrora problemático Stan Lynch. Horas de charla cribadas hasta el hueso. Las páginas vuelan.

El papel de Zanes cobra valor cuando acuña axiomas, cuando concluye que los problemas con los que cargaba Tom como líder absoluto -presión continua: “Imagínate que entro en la oficina de cualquiera y le digo ¡Vamos a emborracharnos! ¿Nos fumamos uno? He traído a una peña que quiero que conozcas”, aislantes muros emocionales, o el hecho de que hasta su padre lo tratase de exprimir- y los que enfrentaban como banda, son habituales en el mundo del estrellato: “El rock and roll proporciona una base inestable sobre la que erigir la vida de una familia. Las drogas y el alcohol hacen que las cosas sean aún más complicadas”. Ahí el libro se intuye como algo más que la biografía de un tipo del que no se sabía mucho, que ya es bastante: “Hay ocasiones en las que un hombre sabe cuando no puede ver la cara del bajista en el vestíbulo del hotel ni una sola mañana más. Cuando deja que el bajista se vaya, los problemas suelen estar fuera, entre los fans.

El libro, además, está plagado de personajes memorables cuya descripción, salida de la pluma del autor o de algún testigo citado, los convierte en cuasi personajes de novela. Más que mitificarlos, bastan un par de líneas para presentarlos como figuras cargadas de ternura y humanidad. Desde la mano derecha de Petty, el tímido Mike Campbell, hasta su hija Adria, pasando por Jeff Lynne, Rick Rubin, Jimmy Iovine, Roy Orbison, George Harrison o Bugs Weidel, su amigo más íntimo. Y, por si el lector lo interpreta como elitismo, una cita de Jeff Jourard zanja el asunto: “Los pesos pesados no le vaciaban el depósito. Lo más probable es que se lo llenasen”.

El peso otorgado a todas esas figuras ayuda tanto al autor como al lector a asentar y contextualizar la historia del rubio en cada década, a ubicar cada disco y entender por qué suena como suena y por qué habla de lo que habla. Un ejemplo: sobre una desconocida muchacha, la misma que podría haber marcado la adolescencia de muchos lectores, Petty recuerda: “Al final me metió en una habitación en casa de alguien y me dijo: ‘por mucho que te esfuerces, lo tuyo y lo mío nunca va a pasar’. Está presente probablemente en un montón de canciones“.

Cabe remarcar que la narración es tan exhaustiva en algunos tramos -primeros años y primeros discos- que, al no mantenerse así en otros no menos importantes, el conjunto se perfila irregular. El autor pasa muy por encima de los Traveling Wilburys y apenas detalla la grabación y proceso creativo de Mojo o Hypnotic eye. Al hablar de Full moon fever también escatima. Es una mera cuestión de consistencia -los datos están en la red, vale, pero sí se ofrecen en el propio libro sobre otros discos-, que, sin molestar, hace parecer apresurados algunos pasajes.

Cuando uno lee la última página de esta emocionante biografía del tipo que hablaba despacio y componía e interpretaba himnos de pop rock con letras universales, siente que lo conoce un poco mejor, pero no sólo eso. El libro es tan completo que uno aprende lo que supone ser un líder de tal calibre: luchar una batalla diaria por mantener unido al grupo (según Tench: “Es la banda de Tom. Es la banda de Tom y Mike, pero es la banda de Tom. Es nuestra banda, la de todos nosotros, pero es la banda de Tom”) y la imposibilidad de sobrellevar el estrellato sin sentirse completamente solo.


Lo mejor: casi objetiva, exhaustiva, musical, sentimental y veraz.
Lo peor: inconsistente en algunos tramos, que no insuficiente. Que no sea más largo. Y que, por desgracia, apenas tendrá que actualizarse.


 

Edgar Corleone
A la música le dedico la mayor parte de mi tiempo pero, aunque el rock me apasiona desde que recuerdo, no vivo sin cine ni series de televisión. Soy ingeniero informático y, cuando tengo un hueco, escribo sobre mis vicios.

Tres nombres: Pink Floyd, Led Zeppelin y Bruce Springsteen.
Entrada publicada en Juicios Injustos.

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