New Music in Sweden (NEMIS): “Tenemos 4000 bandas emergentes y 1000 locales de ensayo”

Ya iba siendo hora de llegar a la raíz. Sí, ya sabemos que en Suecia se produce muchísima música, que es el tercer país exportador, que el rock sigue gozando de una salud inquebrantable, y que las nuevas generaciones, lejos de dar la espalda a nuestro género musical, sigue yendo a las salas y a festivales. Pero la explicación tradicional a todos esos datos, ésa que señala al clima y a los meses de oscuridad como factor para quedarse en la sala de ensayos, es sólo parte de la historia. Para completar el relato nos reunimos con Burt von Bolton, impulsor del proyecto NEMIS (New Music in Sweden), que es parte de la federación de estudios Studiefrämjandet y que ha hecho de la cantera sueca una de las más prometedoras del continente.

Burt von Bolton me recibe en las oficinas de Studiefrämjandet con un apretón de manos y un café. Habíamos convenido que el encuentro duraría una media hora, pero se muestra emocionado con todo lo que está pasando alrededor del proyecto y su colaboración con el Sweden Rock Festival, así que la entrevista termina por alargarse hasta casi una hora. Hablamos de la cultura sueca, de políticas públicas, de éxitos pasados y de proyectos futuros (y en ese momento aún secretos), sin mirar el reloj. Lejos de discursos gruesos, las respuestas de von Bolton no escatiman en matices. Son fruto de un aprendizaje y experiencia acumulados durante décadas, muchas veces a través de la prueba y el error, que ha llevado a que, a día de hoy, Studiefrämjandet sea una institución indiscutible en Suecia.

Pero, ¿qué es el Studiefrämjandet? Tal y como von Bolton explica, se trata de “una federación de estudios, de un total de unos once que hay en Suecia, y trabajamos la educación informal o no-curricular de adultos. Así que desde que alguien cumple 13 años, puede participar en estos círculos de estudio con un mínimo de tres personas, en algún tema que se apruebe previamente”. Un concepto extraño para alguien que viene del sur de Europa, donde las iniciativas culturales son creadas por redes informales, o desde las instituciones públicas con programas pre-establecidos que no tienen en cuenta a su público. Ahora mismo hay unas 4000 bandas que ensayan con nosotros, y somos la mayor federación de estudios en lo que respecta a la música”. Cuatro mil bandas emergentes en un país de diez millones de habitantes, unos números que quitan el hipo. Y no son las únicas, pues hay unas 12.000 ensayando en distintas federaciones de estudios. “Ofrecemos salas de ensayo (unas mil en todo el país), talleres, clases magistrales y oportunidades de tocar en vivo. Pero nosotros no somos una rama de la industria musical, sino que damos formación para que luego las bandas tengan los conocimientos necesarios y salir adelante”.

NEMIS, la nueva cantera del rock sueco

El resultado de esta formación se concreta en un proyecto del que ya hemos hablado en más ocasiones: New Music in Sweden. NEMIS es, en palabras de su impulsor, “nuestra escena de calidad, la que forman las bandas que han llegado más lejos. Así que, cuando una banda es tan buena como para estar en esa escena de NEMIS, significa también que está preparada para tocar en festivales o en clubs”. Mientras hablamos, van saliendo nombres de bandas de renombre de las que se podría haber pensado que surgieron de la nada: The Hives, Meshuggah, The Cardigans, Mando Diao…Todas ellas pasaron por aquí, aunque el nombre actual, NEMIS, es algo más reciente. “Propuse y trabajé todo este concepto del NEMIS, porque estaba frustrado al ver que nuestro trabajo quedaba oculto bajo el nombre de algún festival en el que poníamos mucho trabajo, y quería que hubiese una escena de clubs y festivales con nombre propio. También vimos que era más fácil hacernos un hueco en los festivales, ya que había más facilidad para seguir nuestro trabajo y ver lo que hacemos y lo que ofrecemos”.

Un trabajo que los ha llevado a colaborar con el festival de rock más grande del país. “Hemos estado en el Sweden Rock Festival en trece ediciones. Ponemos dinero para sufragar gastos de personal técnico, materiales y otras cosas, lo cual está muy bien”. La organización del festival, por lo demás, no se inmiscuye en la elección de bandas. En ese sentido, Burt von Bolton explica los criterios que siguen con claridad. “Hemos intentado llevar bandas en las que haya mujeres, y el año pasado decidimos que habría al menos un cincuenta por ciento de bandas con mujeres. Hemos notado que en los últimos años ha incrementado notablemente el número de mujeres que hacen rock”. Una decisión no siempre bienvenida, pero que ha dado frutos indiscutibles en los últimos años. “Empezamos hace unos diez años a trabajar activamente en fomentar la participación de mujeres, cuando se hizo una auditoría y nos preguntaron por qué había sólo un 10-12% de mujeres. Y sabemos que es un problema general en la sociedad, pero teníamos que trabajar en nuestra propia área. Ahora hemos pasado a un 17-18%, y en ciertas zonas, como en Estocolmo, el porcentaje asciende al 30%”.

El escenario NEMIS de este año contará con un 50% de bandas con una o varias mujeres en sus filas.

La política seguida por Studiefrämjandet es, de todas formas, distinta de la del Sweden Rock Festival. “La organización explica que ellos trabajan con una escena de los años setenta-noventa. Aun así, contratan a Doro tantas veces como pueden, han intentado contratar a Pat Benatar pero nunca lo han conseguido, y Girlschool tocan bastante a menudo…Así que tienen unas bases muy complicadas sobre las que trabajar. Y empezó como un festival en el que los organizadores contrataban bandas que querían ver, ‘yo quiero ver a Nazareth, así que los traigo’. Y ha ido creciendo y creciendo, con el hard rock como marco. En todo caso, el Sweden Rock Festival son conscientes de estas críticas, y no quieren ignorarlas, pero tampoco quieren cambiar su enfoque, dicen ‘tenemos que seguir haciendo nuestro rollo, y si queremos otro tipo de festival, a lo mejor habría que crear otro festival con otro nombre y otro concepto’. De todas formas, ahora estamos…

En ese momento, von Bolton mira a la grabadora, duda, y me pregunta cuándo publicaremos la entrevista. Off the record, me cuenta que se está cociendo algo gordo en colaboración con el Sweden Rock, que no puede concretar nada hasta que no esté cerrado, pero que me lo hará saber poco antes de que el anuncio sea público. Ese anuncio, claro, es el del campamento Sweden Rock para jóvenes rockeras, sobre el que puedes leer aquí. Un paso más en ese camino que va desde las aulas y que tiene su punto álgido en el escenario NEMIS.

Antes de tocar en festivales como el Sweden Rock, asesoro a las bandas y les digo que tengan una nota de prensa para medios locales e internacionales si se quiere. Y todas las bandas lo han hecho, con buenos resultados. Durante el festival, les digo que si tienen un agente, se aseguren de que la prensa tiene sus datos de contacto, que pueda enviar un correo con links para escuchar el disco, etc. Porque es un espacio en el que habrá muchísima gente de medios de todo el mundo. Así que las animo a intentar hacer contactos, porque vemos que tiene efectos“.

Los efectos son palpables no sólo para la organización, sino para quienes descubrimos a esas bandas sobre el escenario. “Por ejemplo VA Rocks están tocando cada vez más, y MaidaVale, que tocaron hace unos años, están girando de nuevo por Europa…y antes de tocar en el Sweden Rock eran completamente desconocidas. Sabemos que hay muchos agentes pendientes de lo que pasa en nuestra escena, y muchas bandas que tocan ahí terminan por firmar con sellos. Así que es una buena ventana desde la que mostrarse, y dejo claro a las bandas que es una oportunidad que no puede dejarse pasar”.

Más allá del Sweden Rock

En lo que respecta a música en grandes recintos, Studiefrämjandet no sólo trabaja con el Sweden Rock Festival. Cada año cuenta con su escenario en otro festival, llamado Where is the music?, en el que muchas de sus bandas de todos los estilos musicales dan su primer gran paso. Este año, además, la creación del Statement Festival les ha abierto la puerta para una nueva colaboración, en línea con los objetivos previamente mencionados. “Vamos a colaborar con una o varias bandas, y tendremos cierto número de agentes en el propio festival, de forma voluntaria, para ayudar en lo que se pueda”. El Statement Festival es el primer festival en el que la entrada a hombres cis estará vetada.

Las críticas a este festival, que se hicieron notar en las redes, no preocupan a von Bolton: “veo el festival, tal y como su nombre indica, como una declaración, un ‘esto no está bien’. ‘No está bien ir a un festival y no poder sentirse segura’. Creo que provocará a muchos hombres, que dirán que se sienten excluidos, mientras que otros hombres que no han hecho nada se sentirán sin duda menos provocados por ello. Los hombres que no son conscientes de su responsabilidad como parte del problema son los que se sentirán provocados, porque no entienden. Y estoy seguro de que cuando llegue el festival habrá tipos que irán vestidos con ropa de mujer, dirán ‘soy transexual y quiero entrar’, entrarán, se sacarán un selfie y podrán decir en Instagram que han conseguido entrar. Pues vale. Y es posible que haya hombres que vayan y no sepan comportarse y serán expulsados…no sé cómo será, pero estoy seguro de que habrá hombres dispuestos a mentir e intentar meterse sólo para intentar ridiculizar el movimiento, porque no pueden entender lo que significa ser mujer y estar expuesta a ser agredida sexualmente”.

Burt von Bolton pasa de lo musical a lo social y lo político de forma natural, consciente de todos los puentes que unen esas dos áreas. El Statement Festival está bien, dice, pero parece que se le queda corto. “Esto tiene que discutirse a un nivel mayor, empezando por padres y madres que enseñen a sus hijos a no comportarse como lo hacen, a negarse a participar en ciertas dinámicas en las que el resto participan, etc. Y desde preescolar, dando a las niñas las mismas oportunidades. Está bien correr por los pasillos, y hay que dejar que ellas lo hagan también, y que los niños aprendan a estar sentados. Y luego, en la escuela, hay que dar a las chicas las mismas oportunidades para hacer lo que los chicos hacen, y no que ellas toquen la flauta dulce, el piano o que canten en un coro, mientras ellos tocan la guitarra o la batería. Porque, de lo contrario, llegan a los trece años, vienen a nuestro círculo de estudio, y las chicas no creen que vayan a poder tocar esos instrumentos”.

Exportar un modelo

Hablando con Burt von Bolton sobre el fantástico entramado que ha acabado por germinar en una escena musical tan robusta, se me mezclan sensaciones de admiración y envidia, además de muchas dudas. ¿Es posible crear algo remotamente semejante a esta federación de estudios en nuestro país? ¿Cuáles son los pilares de una escena, la sueca, que prácticamente anda por sí sola?Yo creo que ha sido gracias a ciertos movimientos sociales en la Suecia del pasado, como el movimiento contra el abuso del alcohol (Nykterhetsrörelsen), o el que aboga por actividades saludables al aire libre (Friluftslivet), que fueron creando organizaciones formativas a la par que garantizaban un apoyo del Estado a cada persona. Es un camino larguísimo (la primera federación de estudios data de hace cien años, y la nuestra tiene sesenta), al que han contribuido municipios, provincias y el propio Estado, demostrando que la formación para aquella gente con más dificultades económicas o sociales de todo tipo funciona. Y se ha demostrado que tocar música tiene efectos beneficiosos sobre la salud de la gente, que ayuda al desarrollo humano.

Sobre los efectos positivos de la música sobre la salud física y psicológica de las personas se ha hablado mucho, pero en las conversaciones informales no suele pasar de un lugar común. El discurso de von Bolton, sin embargo, no tiene nada de parloteo aleatorio, y lo ilustra con casos muy concretos: “ahora, por ejemplo, en la era digital las bandas que quieren salir adelante tienen que tener conocimientos de muchas ramas distintas, como cierto uso y conocimiento de las redes sociales, programas de edición musical, nociones económicas…así que, aunque esa gente deje la banda, puede tomar la iniciativa y emplearse en otras ramas, porque han ido adquiriendo un conocimiento útil que trasciende a la música, además del factor social”.

Más allá incluso de las posibilidades que la participación en una banda ofrece ante el mundo laboral, von Bolton ve claras conexiones entre los procesos democráticos de Suecia y las características de un grupo musical. “Mi primera banda se creó en un círculo de estudios, y tocar rock era tan excitante como ser pionero de un proceso democrático. Yo aún estaba en la escuela, y era tipo ‘hoy vais a leer las páginas 5 hasta la 26, y mañana tenéis prueba de atletismo, y pasado mañana examen’. Y entonces, al tener un círculo de estudios, podíamos decir, ‘¡venga, vamos a tocar un blues!’, y todo en esos círculos se decidía conjuntamente, y se evolucionaba conjuntamente. Cuando estás en la escuela, crees que la democracia es cosa de mayores, pero al tocar en una banda ves que la democracia está al tocar conjuntamente y en otras muchas cosas. Y el Estado intentó crear muchos pequeños procesos democráticos, donde la gente pudiera influir en su entorno más próximo”. Y concluye, “en España creo que no hay círculos de estudios de ese estilo, en los que la gente pueda decir ‘eh, queremos un curso en Historia de Catalunya’, o ‘eh, queremos tocar rock’”.

Julen Figueras
Apasionado de la música, de la política, y todo lo que las atraviesa. Aunque el rock pueda con todo, disfruto tanto con el soul como con el blues, con el metal como con el pop. Abogado del diablo. Defensor de pleitos pobres. Todavía empeñado en encontrar esperanza en el rock y en la palabra como armas para la subversión.
Si no quema, no es arte.

También escribe sobre música y feminismo para Pikara Magazine.
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Entrada publicada en Encuentros.

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