PETER DOGGETT – Historia de la música pop: del gramófono a la beatlemanía

Cuando Redbook Ediciones lanzó la traducción al castellano Historia de la música pop de Peter Doggett, lo primero que pensé fue que se trataba de un intento vano por sumarse a esos otros libros que ya han salido sobre el tema. Especialmente habiendo leído ya la fabulosa historia del pop contada por Bob Stanley, costaba creer que un libro de igual título fuese a dar algo distinto. Pues bien: resulta que este libro, en su primera mitad (la segunda está por publicar) comparte con aquél poco más que una franja temporal de diez años, y que el resto de él no repite, sino que complementa necesitábamos saber sobre ese ya lejano siglo XX.

Esta Historia de de la música pop de Doggett engaña por el título, pero se explica por su subtítulo. “Del gramófono a la beatlemanía” es, de forma literal, el periodo que abarca el autor británico. Un periodo que no es lo que entendemos generalmente por pop, pero que se justifica plenamente en términos de expansión en su producción y recepción. La música, hasta entonces un fenómeno de élites, entra en los hogares y en los locales a través del gramófono; y, como suele decir el tópico, nada volvió a ser lo mismo.

Gracias a un lenguaje sencillo, unas ilustraciones escasas pero representativas y un gusto por el detalle costumbrista fuera de lo normal, las épocas a las que nos traslada Doggett se hacen inmediatamente deseables y se lee con la anticipación de una buena narración. Y su música, que abarca clásicos convertidos en standards y canciones completamente olvidadas, pasa a ser objeto de investigación y descubrimiento. Así, por ejemplo, escuchar una inteligible grabación de una big band de los años veinte no es una mera consulta en YouTube, sino un viaje a un tiempo y un lugar que merece la pena visitar.

Son épocas de las que, por supuesto, podemos leer a través de otras fuentes, pero en el libro de Doggett éstas se presentan de forma clara, concisa y, lo más importante, alejadas de causalidades forzadas. En tanto que libro de historia, el autor pone cuidado en no presentar, sin más, una sucesión de hechos sin conexión, a la vez que evita caer en narrativas que tienen más de mito que de realidad. En uno de los mejores pasajes del libro, su afilada mirada le permite desechar el glamour malditista del blues para presentarlo como un mero movimiento comercial, señalando, al mismo tiempo, los juegos de fuerzas que intervinieron en cada caso.

En los márgenes, coloreando la narración, nos encontramos los detalles que hacen que el libro de Doggett destaque por encima de los de su categoría. Composiciones de lugar que abordan la situación social del momento (“nunca antes [de Elvis] un cantante había girado las caderas y agitado la entrepierna de aquella manera. Si un hombre negro hubiera hecho lo mismo ante un público blanco de mediados de los cincuenta, lo hubieran linchado“), las tensiones raciales o sexuales que informan algunos de los estilos musicales y sus correspondientes bailes, o anécdotas (como la de aquel año en que la Federación Americana de Músicos decidió ponerse en huelga; o la que cuenta la creación de lo que hoy conocemos como los 40 principales).

Quienes disfruten con las grandes épicas y las exageraciones propias de la farándula pueden llevarse un chasco con el relato realista y equilibrado de Doggett. A cambio, quienes se acerquen a este título podrán entender mucho mejor cómo funciona el mundo (el musical y el que queda más allá de éste). Entender que para que unos estilos sean recordados otros muchos han tenido que perecer en el camino, que no hay ningún avance tecnológico inevitable, y que no hay revolución (musical, en este caso) sin resistencia de todos los que serán barridos por ella.

Suena dramático y pesado, pero la prosa ligera y a ratos irónica de Doggett convierte la lectura en un pasatiempo realmente ameno. El texto, que resulta de por sí revelador, se complementa con citas intercaladas que ilustran el pulso de cada época (algunas son para recortar), a veces para criticar y otras para ensalzar los avances tecnológicos o las nuevas modas musicales, al tiempo que demuestran el mal ojo que tuvieron muchas de aquellas publicaciones a la hora de adivinar el futuro.

Trescientas cincuenta páginas son lo mínimo que pueden ocupar las cinco décadas que esta primera parte de la Historia de la música pop abarca. Cinco décadas aparentemente insulsas para quienes hemos crecido con la música de la segunda mitad del siglo, pero que se presentan imprescindibles para entender lo que vendría más adelante.


lo mejor: el atinado marco temporal que se impone el autor, iluminando una época casi siempre dejada a oscuras.
lo peor: una buena traducción deslucida por varias erratas, especialmente en la segunda mitad del libro.


Julen Figueras
Apasionado de la música, de la política, y todo lo que las atraviesa. Aunque el rock pueda con todo, disfruto tanto con el soul como con el blues, con el metal como con el pop. Abogado del diablo. Defensor de pleitos pobres. Todavía empeñado en encontrar esperanza en el rock y en la palabra como armas para la subversión.
Si no quema, no es arte.

También escribe sobre música y feminismo para Pikara Magazine.
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Entrada publicada en Juicios Injustos.

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