BROTHER HAWK: “no hay nada mejor que sumergirse en un álbum hasta no querer volver a la superficie”

Han pasado unos pocos meses desde que el lago calmado de Brother Hawk revolviera nuestro interior con la virulencia de un huracán. En la superficie de las músicas radiables, la banda de Atlanta ni siquiera ha sido contemplada como una posibilidad, pero quienes protegemos su música como un tesoro personal volvemos a ella una y otra vez, buscando descifrar el sentido de tanta belleza musicada. Por eso, aunque ya habíamos hablado con la banda cuando su debut vio la luz, la publicación de su segundo LP nos obligaba a volvernos hacia ellos, inventar unas pocas preguntas con las que establecer contacto.

Romper el hielo hablando del tiempo se ha convertido en señal de una galopante falta de imaginación. Cuando hablamos con J.B. Brisendine, guitarrista, cantante y líder del cuarteto, hablar de un fenómeno como la lluvia o el calor se convierte casi en un imperativo. “He crecido en la naturaleza, en la granja de mi familia, a 30 millas de Atlanta. Mis padres tienen una conexión y respeto muy profundos por la Madre Naturaleza, y desde luego eso ha permeado en mí. He pasado un montón de tiempo en los bosques y pantanos de cerca de casa, me encanta estar allí, quedarme quieto y escuchar todo lo que tienen para decir. Eso me inspira constantemente, en mi vida y en mi música, letras y estética”.

Esos pantanos y bosques de los que habla son los que encontramos en el arte de portada de The clear lake, un álbum profundamente arraigado en ese rinconcito de Atlanta. “Es donde ensayamos, componemos y a veces hasta grabamos, y es el sitio que más me inspira”, dice, y recuerda con resignación: “hace varios años se empezaron a cargar Atlanta y a gentrificarla, y aún siguen. La sala en la que la mayoría de bandas de Atlanta solía ensayar fue una de las primeras en cerrar, así que decidimos tener un lugar permanente para nosotros”.

“Siempre habrá gente como tú y como yo, que quieran algo más que una canción con gancho con la que pasar el rato”

Contar con un local tan acogedor ofrece, sin duda, el entorno adecuado para grabar canciones de tanta belleza. Con todo, el cuarteto no pasa más tiempo del necesario entre sus cuatro paredes, sin grabar más de lo que va a entrar en cada nuevo disco. “La forma en que hacemos las cosas es que si una canción no va a funcionar, no la terminamos. Tenemos una sola canción que no entró en The clear lake, y es una excepción. Generalmente grabamos un disco cada vez. En este momento estamos avanzando tomando The clear lake como punto de partida”. Cuando pregunto si algunas de las antiguas canciones serán regrabadas algún día, la respuesta es clara: “es nuestro primer LP con canciones inéditas hasta el momento, y todos los discos que sigan serán igual”.

El énfasis en el LP resulta llamativo en un momento en el que lo que se lleva es el single, la playlist o el vídeo en youtube. Esta es una conversación de dos que están, de alguna forma, chapados a la antigua. “Puedo ver claramente cómo está ocurriendo (la muerte del LP), pero siempre habrá gente como tú y como yo, que quieran algo más que una canción con gancho con la que pasar el rato. Eso también me gusta, pero no hay nada mejor que sumergirse en un álbum e ir más y más profundo con cada canción, hasta el punto de que no quieres volver a la superficie”.

Siempre habrá gente, sí, pero, ¿cuánta gente quiere realmente sumergirse en nada hoy en día? El rock, al fin y al cabo, es un negocio menguante, aunque Brisendine lo afronte con optimismo y humildad. “Quizá el mercado no sea tan grande como para ser estrellas del rock, ¿pero a quién le importa eso? Sólo queremos hacer la música que amamos y apoyar a nuestras familias. Y el mercado es lo suficientemente grande como para lograr eso”.

Sin forzar nunca las cosas, Brother Hawk se han ido haciendo un nombre a ambos lados del Atlántico. Su sobresaliente debut, Big medicine, contaba con una belleza que nos cogió totalmente por sorpresa. Con The clear lake, simplemente cumplieron las expectativas y las sobrepasaron con unas melodías y atmósferas que parecen sacadas del cielo. Aunque no han pasado más que unos meses desde su lanzamiento, es inevitable preguntarse cuándo tendremos más de ese divino néctar sonoro cuya fuente la banda ha descubierto. “Tenemos el esqueleto de la mitad de un futuro disco, pero quién sabe qué canciones terminamos y cuáles no. A lo mejor escribimos otras diez canciones antes de terminar éstas. Básicamente trabajamos en lo que sea que nos inspira todo el tiempo. Nos gusta que las cosas pasen de forma orgánica”.

“Quise que [“White oak”] fuera lo más honesta posible, incluidos los fallos. Así es como mi padre era”

Lo orgánico, lo no forzado, es un mandato que Brother Hawk lleva a rajatabla. “Trabajamos duro para que cada disco suene lo más real posible. No usamos muchos overdubs ni instrumentos adicionales, básicamente intentamos hacer lo que después podremos recrear en directo estando los cuatro solos. Queremos que suene crudo y honesto, exactamente como un directo sonaría”.

Con todo, en The clear lake han contado con la colaboración de dos músicos inestimables. El primero, el padre Brisendine, que contribuyó con su armónica en “The black dog”. “Le diagnosticaron cáncer cerebral terminal, y murió justo después de grabar su parte en ‘The black dog’ en el estudio”. A él le dedicó, después, otro de los temas del disco. “Grabé ‘White oak’ en el mismo sitio unos meses más tarde, solos mi acústica y yo, una sola toma. Quise que fuera lo más honesta posible, incluidos los fallos. Así es como mi padre era. Pensé que era un buen contraste con la canción que titula el disco”.

El segundo músico invitado fue Charlie Starr, de Blackberry Smoke. Brother Hawk ha construido a lo largo de los años una estrecha relación con la banda de Starr, así que la colaboración parecía una cuestión de tiempo. En “Good as gold”, su contribución con el pedal steel es hipnotizante. “Para mí”, reconoce el vocalista, “es la canción que mejor suena en el álbum. La forma en que la canción encaja con la parte que mete Charlie es perfecta para mí. Siempre quise tener un pedal steel en nuestros discos, y sabíamos que Charlie es un músico impresionante. Una vez que habíamos grabado y mezclado la canción, se la enviamos a él para ver si le gustaba y quería participar en ella. Me envió su parte unos días más tarde, y me encantó”.

A pesar del fallecimiento de una pieza clave en la existencia de Brisendine, todo parece venir rodado para él y su banda con el lanzamiento de The clear lake. Las críticas han sido hasta la fecha inmejorables, giran más que nunca (a menudo teloneando a los propios Blackberry Smoke), y han afianzado por fin a un batería, Allan Carson, que les da exactamente lo que necesitan. “Creo que nos ha ayudado a definir un sonido más compacto en el disco en general. Se unió a la banda justo después del tour por Europa, y nos compenetramos muy bien enseguida. Hemos tocado más conciertos con él en el último año que con cualquier otro batería que hayamos tenido antes. Después de girar con Big medicine vinimos directos a grabar The clear lake, y creo que se nota. Su estilo encaja tan bien que me resulta extraño que hubiese un tiempo en el que él no formaba parte de la banda”.

Tanto como hablar del tiempo, es obligado preguntar a J.B por los planes de la banda a medio plazo. Quizá toque esperar dos años más hasta poder escucharla continuación de The clear lake, pero entretanto esperamos poder volver a la banda en directo. “No sé cuándo, pero estoy seguro de que volveremos a Europa”. En su gira española no agotaron recintos precisamente, aunque eso no parece importarle al guitarrista. Pienso de nuevo en su sencillas expectativas. “Todavía hay muchos fans de verdad ahí afuera. Nos los encontramos cada noche de gira y cada día en las redes sociales”.


Puedes comprar The clear lake a través de su tienda online o en la tienda alemana Just for Kicks Music.

Julen Figueras
Apasionado de la música, de la política, y todo lo que las atraviesa. Aunque el rock pueda con todo, disfruto tanto con el soul como con el blues, con el metal como con el pop. Abogado del diablo. Defensor de pleitos pobres. Todavía empeñado en encontrar esperanza en el rock y en la palabra como armas para la subversión.
Si no quema, no es arte.

También escribe sobre música y feminismo para Pikara Magazine.
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Entrada publicada en Encuentros.

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