SRF-Kollo: el campamento para rockeras del Sweden Rock es ya una realidad

“¿Habrá continuación?”, pregunta alguien. “Sí, definitivamente, el año que viene tendremos otro campamento en el Sweden Rock”. “¡Al menos uno!”, grita una voz desde el fondo. La sala de conferencias del Sweden Rock Festival está llena, aunque los periodistas somos minoría. Dieciocho adolescentes, vestidas con camisetas naranjas, ocupan la mayor parte de la carpa. La rueda de prensa es para conocerlas, pues son las primeras dieciocho que han participado en el campamento para rockeras que el círculo de promoción de estudios Studiefrämjandet (mediante el proyecto NEMIS), en colaboración con el festival, ha sacado adelante este año.

La voz que ha interrumpido desde el fondo es la de Burt Von Bolton, responsable de que las iniciales de NEMIS se hayan asentado en el festival sueco después de años de trabajo conjunto. Cuando charlé con él meses atrás, la idea de un campamento para rockeras estaba casi cerrada, pero todavía en el aire. En una iniciativa de tal magnitud, los flecos son interminables, y las posibilidades de que algo falle, altas.

Año tras año, el Sweden Rock Festival destaca en el panorama sueco como uno de los festivales con mayor presencia masculina sobre el escenario. Llama la atención (aunque quizá sólo a quien la presta) que, de un cartel formado por ochenta bandas, no sean más que un pequeño puñado las que tienen alguna mujer en sus filas. Aunque no es nada específico del festival, sino de una escena que ha sido tradicionalmente dominada por hombres.

En todos los festivales en los que trabajamos buscamos poner la cuestión de la igualdad sobre la mesa, porque creemos que es lo justo”. A Von Bolton se le percibe el orgullo de haber sacado el campamento adelante, y más en un espacio como éste. “El mayor desafío [a la hora de tratar la igualdad] ha estado en los festivales de rock, ya que ellos mismos han tenido dificultades para hacer un cartel más diverso”.

El tema no es nuevo para el Sweden Rock, ya que la propia organización han tenido que dar explicaciones en más de una ocasión. La respuesta corta es que no hay suficientes mujeres en el rock. Sin embargo, y porque saben que la pasión no está programada genéticamente, han trabajado codo con codo con NEMIS para promover la práctica del rock entre las jóvenes.

El campamento ha tenido lugar en los últimos tres días, a unos pocos kilómetros del área del festival. Un par de casitas en una zona tranquila, alejado de ruidos para poder hacer un poco del propio, con baterías y amplis. Ahora, durante la rueda de prensa, las chicas están mantienen un perfil más bajo, charlando en voz baja o mirando el móvil, pero se respira un aire de satisfacción y complicidad entre ellas. Llegaron sin nada y se van con amigas, bandas formadas, canciones compuestas y un montón de conocimiento sobre el negocio y el arte de hacer música.

Cuando dicen que las chicas no están igual de interesadas en el rock que los chicos…¡es la mayor tontería que he escuchado nunca!”. Quien toma la palabra es Moa Lenngren. Ella es la guitarrista y corista de Browsing Collection, la banda que ha ejercido de líder, guía o monitora de las adolescentes. “Cuando nos ofrecieron liderar este campamento, aceptamos inmediatamente. No sólo porque amamos el Sweden Rock, sino porque las tres hemos estado en distintos campamentos, y sabemos lo difícil que es para las chicas y para las personas trans. Yo misma no sabría hacer música de no haber sido por estos campamentos”.

Para ciertos públicos y ciertos países, hacer campamentos con coartada musical puede resultar una extravagancia materialmente inviable. En Suecia, en cambio, estos campamentos llevan celebrándose desde hace ya tres lustros. Los hay de metal, de punk y pop. El del Sweden Rock viene a abundar en una tradición que ha probado tener muy buenos resultados.

Y, aunque en ese pozo sin fondo que es internet ha habido hombres cuestionando la necesidad de un campamento exclusivamente para mujeres (y para personas trans, generalmente olvidadas en la ecuación), la iniciativa se presenta imprescindible. Al fin y al cabo, los hombres están completamente sobrerrepresentados en el rock. “Creemos que es bueno que sea sólo para chicas, animarlas y que entiendan lo bueno que es hacer música. Hemos tenido una gran respuesta, y han quedado fuera muchas chicas. Y todas ellas, las que han estado aquí y el resto, aman el rock duro. Claramente hay un interés enorme”.

Si los cuatro días que nos dura el Sweden Rock Festival nos saben a poco, tres días de campamento deben de pasar como un relámpago. A pesar de ello, ha habido tiempo para extraer buenos frutos de tan rápida incursión. Han formado distintas bandas (Five dark seconds, Egonson, Vers 2 med Jesus y The X-Chromosomes), compuesto (pero no grabado) algunos temas, y han hecho amigas provenientes de todos los puntos de Suecia.

Todas han probado distintos instrumentos. También se les ha dado formación con el backline, con las relaciones públicas, y con cómo hacer el trabajo por una misma. Hemos ensayado, nos hemos divertido y comido buena comida. Y antes de venir aquí hemos tenido el concierto final, con canciones propias. Ha sido genial verlo. Hemos tenido también un quiz musical, en el que se veía lo mucho que saben”.

Llama la atención que se refiera a “lo mucho que saben”, aunque quizá no es de extrañar, ya que las mujeres, especialmente a una edad en la que los gustos y las identidades aún dan bandazos, son constantemente cuestionadas y ridiculizadas. Mimi Brander, que canta y se reparte las labores vocales con Moa Lenngren, cuenta que “todas tocaban algún instrumento antes de llegar, a distintos niveles”. Algunas, añade, “saben tocar muy, muy bien; tocan la guitarra mejor que yo”.

Browsing Collection llevan ya diez años funcionando y, aunque sus integrantes apenas pasen la veintena, no son recién llegadas ni les faltan conocimientos que transmitir. Burt Von Bolton explica la elección de las monitoras: “es una banda que he seguido desde que eran adolescentes, y han hecho todo por sí mismas, desde grabar hasta trabajarse la imagen pública, es un ‘do it yourself’ al nivel más alto”.

El campamento, si bien está pensado para promover el interés y conocimiento de jóvenes rockeras, no tiene entrada incondicional. Todas las participantes tocan, aunque solo fuera a nivel básico, algún instrumento. La mayoría de ellos, instrumentos típicamente rockeros: guitarra, bajo y batería. Contra lo que pudiera imaginarse, hay pocas vocalistas, “lo que creo que es genial”, apostilla Brander. “Creo que es importante para las chicas y las personas trans el atreverse con los instrumentos, no pensar que los chicos tocan la batería y las chicas cantan o tocan el piano”.

No se trata sólo de dar una oportunidad, específica y palpable, a estas dieciocho chicas, sino de intentar devolver el equilibrio a la música. ¿Cuántas chicas no habrán tirado la toalla antes de empezar porque les han dicho que el rock es para hombres? “Aunque no lo hemos tratado específicamente como materia, sí ha salido en las conversaciones el cómo se sienten al hacer rock y no ser hombres”. Confrontar los prejuicios de una mayoría parece una tarea a un plazo mucho más largo.

Queda apenas media hora para que dé comienzo el Sweden Rock Festival 2018. Lo hará con la presentación de los jovencísimos Three Dead Fingers, que abren el festival gracias, precisamente, a la labor impagable de Studiefrämjandet y su apuesta por la música entre la gente joven. ¿Five dark seconds, Egonson, Vers 2 med Jesus o The X-Chromosomes abriendo la edición del 2019? Quién sabe.

Por ahora es solo una idea prometedora con visos de futuro, pero ya sabemos al menos que, el año que viene, volverá a haber campamento: “serán otras chicas, aunque intentaremos que haya algún tipo de continuidad con estas con las que hemos estado. Así que sí, habrá otro campamento”. Al menos uno.


Puedes encontrar más información sobre la organización Studiefrämjandet aquí.
Para seguir y conocer más del campamento, puedes seguir su página en Facebook.
Nuestra entrevista con el organizador Burt Von Bolton, aquí.
Todas las fotos se han usado con el permiso de la autora, Maria G. Nilsson.

Julen Figueras
Apasionado de la música, de la política, y todo lo que las atraviesa. Aunque el rock pueda con todo, disfruto tanto con el soul como con el blues, con el metal como con el pop. Abogado del diablo. Defensor de pleitos pobres. Todavía empeñado en encontrar esperanza en el rock y en la palabra como armas para la subversión.
Si no quema, no es arte.

También escribe sobre música y feminismo para Pikara Magazine.
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Entrada publicada en Encuentros, Inclinaciones.

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