JAVIER COSMEN CONCEJO – La Quadrophenia de Pete Townshend: ¿quién soy yo?

Hay pocas incógnitas que la filosofía y el arte haya tratado de resolver de forma más insistente a lo largo de los siglos. Formulada de mil formas diferentes, la pregunta básica sigue siendo la misma: ¿Quién soy yo? Para Pete Townshend también, entender su verdadero yo ha sido objetivo vital y artístico al frente de The Who. Pero, ¿quiénes son The Who? ¿Quién es, en realidad, Pete Townshend?

Casi sin excepciones, la relación que la gente a mi alrededor tiene con The Who es más bien tibia. La mayoría la considera una buena banda de singles, de temas sueltos, creadores de una obra maestra y valedores de un directo demoledor que nadie pudo ver en sus buenos tiempos. Los hay que recuerdan Tommy y, sobre todo, Quadrophenia, con el cariño con el que se recuerdan las películas generacionales, pero ambas parecen obras engordadas por años de mitología más que por haber sido pinchados en radios y en casas.

Por eso, La Quadrophenia de Pete Townshend se me anticipaba como un libro poco interesante, centrado en un objeto con más volumen que masa. Y, al contrario de lo esperado, éste acabó por revelárseme como un título enriquecedor, ameno y diferente. Porque el viaje que Javier Cosmen propone en su libro sirve para valorar, fuera de lugares comunes y frases grandilocuentes, una obra con mucha más miga de la que se ve bajo la corteza.

Tratándose de una banda famosa pero editorialmente menos esquilmada que sus coetáneas, podría haber sido tentador abordar un título como La Quadrophenia de Pete Townshend llenando montones de páginas con datos biográficos. Éstos serían sin duda interesantes, y servirían para crear una imagen general de The Who, pero no para entender la obra en la que se centra el libro. En su lugar, Cosmen ha optado por ajustar la lupa y condensar (sin que nunca llegue a parecer denso) los años de carrera que desembocaron, como resultado de sus vaivenes, en esa obra mítica llamada Quadrophenia.

Con su poder de síntesis, el escritor madrileño nos recuerda que a la hora de escribir un libro es importante no sólo lo que se incluye, sino también lo que se deja fuera. En las historias bien hiladas, una trama compacta resulta fundamental para entender asuntos complejos. Y pocos asuntos hay más complejos que el misterio irresoluto de la juventud. Ese regalo tan doloroso cuando se posee y tan añorado cuando pasa, y que deja una huella indeleble sobre nuestra identidad.

Quadrophenia es la historia del divino tesoro en manos de un Jimmy que, como el propio Cosmén asegura, podría ser cualquiera. Un mod cuyo desdoblamiento de identidades es menos una condición médica que una situación social. El mundo es extraño y hostil cuando no se llega ni a la veintena, y no todo el mundo sabe surfear esa ola con la misma facilidad.

Hasta ahí la historia del disco. Pero no la del libro. La Quadrophenia de Pete Townshend sirve precisamente como puente entre la realidad y la ficcionalización de esa realidad. Es decir, entre la vida de Townshend y lo que éste plasmó es su obra para llegar a entenderse a sí mismo. Por eso, las pinceladas biográficas que Cosmen selecciona no son un resumen, sino una narrativa que desemboca en el disco y película míticas.

Esas pinceladas son las que nos hablan de un Pete en busca siempre de una cima más alta lo aleje de la banalidad en la que puede acomodarse una banda grande. Se traza así un viaje que endereza la historia vital del propio creador, poniendo verbo y melodía a lo que hasta entonces era un molesto dolor de cabeza. Y, al mismo tiempo, presenta el culmen creativo de un artista que, a pesar de sus intentos, volvería a él una y otra vez en el futuro.

Por restricciones editoriales o por preferencia creativa, La Quadrophenia de Pete Townshend opta por la brevedad y la profundidad justas como para no espantar al público casual, al tiempo que satisfará a fans de toda la vida que creían saberlo todo. Y no es que Cosmen haya dado con hallazgos desconocidos hasta la fecha (el proceso de documentación está basado en fuentes secundarias como la autobiografía del propio Townshend), sino que su forma de atar cabos, conectándolo con teorías sociológicas y eventos paralelos, hace que veamos el mismo objeto con ojos nuevos.

En ese sentido, La Quadrophenia de Pete Townshend es un trabajo más sociológico que historiográfico, cuyo valor reside no tanto en los hechos como en la mirada del autor y su capacidad para crear una narrativa plausible. Sólo puedo lamentarme de no haber contado con más (muchas más) páginas para recrearme en el minuciosamente hilado trabajo de documentación, disertación y conclusión que ha llevado a cabo Cosmen. Claro que, entonces, se rompería el equilibrio comercial de un libro que, precisamente por su tono y grosor, debería vender muy bien.

Y, si realmente hubiera que reprocharle algo al libro, sería que las fuentes citadas no están debidamente referenciadas en el texto (sí en la sección bibliográfica), haciendo imposible saber qué se dijo, y dónde, en cada una de las fuentes utilizadas. De solucionarse ese pequeño escollo, estaremos, entonces sí, ante un auténtico libro de referencia sobre The Who en lengua hispana.

La Quadrophenia de Pete Townshend va por su segunda edición, esta vez con el sello de la Editorial Sílex, que le cambia la portada, le mantiene el contenido y le mejora su distribución. Doscientas cuarenta páginas, incluidas numerosas fotografías, que cunden lo indecible. Una nueva oportunidad para acercarse a un trabajo menos modesto y más completo de lo que aparenta. Un libro para conservar.


Lo mejor: poder leer un libro con la ligereza de un clip de youtube y la profundidad de un ensayo académico.
Lo peor: el prólogo de Peter ‘Dougal’ Butler, que desmerece el texto que le sigue.


Julen Figueras
Apasionado de la música, de la política, y todo lo que las atraviesa. Aunque el rock pueda con todo, disfruto tanto con el soul como con el blues, con el metal como con el pop. Abogado del diablo. Defensor de pleitos pobres. Todavía empeñado en encontrar esperanza en el rock y en la palabra como armas para la subversión.
Si no quema, no es arte.

También escribe sobre música y feminismo para Pikara Magazine.
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Entrada publicada en Juicios Injustos.

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