JONATHAN GOULD – Otis Redding: una vida inacabada

Digámoslo ya. Aun a riesgo de que suene exagerado, sesgado o poco sincero. Otis Redding: una vida inacabada es, probablemente, el mejor libro sobre música que se ha editado en España en lo que va de 2019. Es, como recalca el subtítulo, la biografía definitiva sobre The Big O. Una panorámica épica que va mucho más allá de la biografía al uso. Otra muestra del buen tino de la editorial NeoSounds, que sólo parece saber publicar libros de calidad excepcional.

Una vida inacabada comienza en Monterey ‘67, en el punto álgido de una carrera a punto de estrellarse en un lago. En el festival del verano del amor, Otis Redding reinó frente a un público de hippies, se volvió a su rancho en Macon y le dijo a su mujer que, gracias a esa actuación, su carrera se iba a alargar en cinco años. Después vendrían “Dock of the bay”, el accidente de avión, y el primer y único número uno de su carrera.

Puede que no exista ningún inventario del soul y R&B que no cuente, junto a nombres como Ray Charles o Sam Cooke, con Otis Redding entre sus principales exponentes. Con la perspectiva de los años y con el refuerzo que sobre nuestras conciencias provoca una muerte temprana, Redding es ahora un indiscutible del que, a pesar de todo, conocemos más bien poco.

El periodista Jonathan Gould recoge ese guante y escribe seiscientas páginas que nos hablan tanto de la persona como de su tiempo. Consciente de la escasez de fuentes con las que contaba (Otis murió cuando las publicaciones musicales apenas empezaban a proliferar, y no concedió más que una entrevista), Gould hace de la necesidad virtud y compone, alrededor de la figura de Otis, un cuadro de relaciones raciales, escenas musicales y negocios discográficos que completan un puzzle al que le faltan muchas piezas.

¿Quiénes eran los Redding? ¿De dónde venían él y su familia? ¿Cómo era la vida de sus antepasados en las plantaciones de algodón? Difícil averiguarlo. A cambio, con la destreza con la que se hilaría una buena serie televisiva, Gould presenta en los primeros capítulos del libro una sucesión de escenarios y personajes secundarios que preparan el terreno para que, bien entradas las doscientas páginas, el relato se centre en Otis y en su música.

Conoceremos así no un sinfín de nombres y datos atropellados, sino escuetas “historias dentro de la historia” que nos llevarán a redescubrir a Little Richard y a James Brown, a la Stax y a Atlantic Records. El panel de personajes secundarios es de lujo, y la presencia de gente como Ahmet Ertegun o Steve Cropper, además de ser vehículo para contarnos la vida de Redding, resulta valiosa por sí misma. Si, al comenzar el libro, seiscientas páginas pueden antojarse excesivas, hacia la mitad uno preferiría no tener que acabarlo nunca.

El encantamiento dura hasta el final, gracias a un estilo literario que evita la mera sucesión de hechos cronológicamente ordenados y apuesta por la narrativa con tintes sociológicos. Gould consigue de forma audaz ir de lo general a lo particular, leyendo a Otis dentro de la historia de los Estados Unidos que le tocaron vivir. Así, por ejemplo, en lugar de limitarse a constatar la amistad entre Otis Redding y su representante blanco Phil Walden, el autor lo interpreta hábilmente desde teorías sociológicas sobre el prejuicio racial de Gordon Allport.

Y, lo mejor de todo, lo hace de forma que nada parece forzado ni accesorio. Más bien al contrario, Jonathan Gould nos convence de hasta qué punto son las circunstancias del hombre las que dan lugar a la creación del artista. Cuando el libro termina, la sensación que deja es la de haberse leído un ligero pero muy completo libro de Historia con un personaje principal llamado Otis Redding.

Habrá quien prefiera una hagiografía musical basada en una sucesión de alabanzas y exageraciones que le sirvan para reafirmarse en sus propias pasiones. Puede que éste no sea el libro adecuado. Desde el propio título del libro, Gould evita los fanatismos y las grandes narrativas y reconoce que, a pesar de sus logros, la carrera de Otis Redding se quedó a medio camino.

Y es que a Gould no le cuesta hablar de las virtudes evidentes de un artista mítico. Pero tampoco le tiembla el pulso a la hora de juzgar al artista, y habla sin reparos de algunas de sus torpezas, de sus evidentes “préstamos creativos” o de su escaso talento como escritor de letras. Un punto de vista que le ha servido para ganarse algunas críticas furibundas de fans totales de Otis. Pero eso no hace sino confirmar el valor de Una vida inacabada como la biografía definitiva que es.


Lo mejor: el pulso narrativo de Gould, y la traducción de Ainhoa Segura.
Lo peor: que apenas haya libros de esta calidad en nuestro idioma.


Julen Figueras
Apasionado de la música, de la política, y todo lo que las atraviesa. Aunque el rock pueda con todo, disfruto tanto con el soul como con el blues, con el metal como con el pop. Abogado del diablo. Defensor de pleitos pobres. Todavía empeñado en encontrar esperanza en el rock y en la palabra como armas para la subversión.
Si no quema, no es arte.

También escribe sobre música y feminismo para Pikara Magazine.
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