TAJUÑA ROCK 2019: crónica…de una prueba de sonido

De palabras de los organizadores, la edición 12 más 1 del Tajuña Rock vino cargada de mala suerte: en este caso un aguacero que hizo retrasar y casi suspender el festival. Como ellos nos cuentan, a la hora estimada de las pruebas de sonido, tormenta de agua de más de media hora. Cada vez que intentaban reanudar, la lluvia se lo impedía.

Nos confirman que a las 20 horas el evento estuvo cancelado, pero que su coraje e ilusión les hizo luchar contra todo. También contra una empresa de sonido e iluminación que se negaba en rotundo a conectar el equipo, y que tras una hora de negociación, accedió a seguir adelante con el festival, con la condición de no conectar las luces.

Durante dos horas, un gran equipo seca a mano el inundado escenario y backline, haciéndose responsable de cualquier percance que ocurriera. Teniendo fácil el suspender los conciertos, continuaron a pesar de que sin focos el espectáculo de los grupos no iba a lucir como estaba previsto. A día de hoy nos dicen que siguen tristes y cansados pensando si seguir en este proyecto o abandonar; y dan gracias a todos por la paciencia y el respeto.

Por esta parte se les anima a seguir con su bonita iniciativa, que desde hace años nos hace por estas fechas acercarnos al acogedor pueblo de Morata de Tajuña, que siempre nos ha recibido con buen rollo. Sin embargo, desde el respeto más absoluto y con el humor con el que nos debemos tomar todo lo que sucedió, os cuento lo que se vivió desde abajo sin saber nada de lo que ocurría detrás.

El Tajuña Rock es un pequeño festival que se organiza gratuitamente con humildad, trabajo y cariño. Hay quien puede interpretar eso como un todo vale, sin lugar a la crítica, esa que tanto escuece. Pero las cosas no siempre salen todo lo bien que se quiere, y no hay por qué no contarlo.

Un cielo gris y enfadado no iba a poner nada fácil la noche y, como ya sabemos, al final la lluvia fue protagonista. Sobre las 20 horas, cuando entre bambalinas decidían cancelar, el escenario seguía cubierto de lonas. Eso tenía dos lecturas: una, que todo estaba muy controlado y los problemas no tenían cabida; otra, que nada estaba preparado aún y a saber qué iba a suceder en las próximas horas. La gente iba acudiendo poco a poco y rodeando esa plaza en grupos, ambiente relajado y tranquilo.

Sobre las 21:30, hora estimada del comienzo, con la plaza casi llena y las gradas bastante completas, unos Rhapsody of Fire en su versión más casual suben al escenario, sorpresa, para hacer su prueba de sonido. Con actitud positiva, los italianos sonrientes y relajados enchufan sus instrumentos y ponen a prueba a su técnico de sonido que desde la mesa, en un italiano bastante entendible, no para de dar órdenes y corregir.

Giacomo nos deja clara su pasión por Queen probando su micro y los teclados con sendos temas de la banda, que coreamos todos desde abajo. Imponente chorro de voz, controlada pero altísima, pudiendo constatar, eso sí, coros pregrabados…Mención obligada para esa brutal potencia del doble bombo a la batería, que seguro sonaría de maravilla en el concierto real.

Un rato después es el turno de los esperados Júpiter para realizar su prueba. Se ven muchas carreras y bandazos por ese escenario; Javier Mira a las guitarras, el más aclamado por el público, saluda y sonríe mientras el resto siguen concentrados en hacer su trabajo. Llama la atención una presencia femenina al fondo del escenario, en un segundo plano y con micro, apoyo a Narci suponemos, haciendo hincapié en los teclados como era de esperar por su rollo melódico. Tras un largo rato de idas y venidas, disfrutamos de una prueba grupal de casi un tema con el grupo al completo, y abandonan el escenario con la satisfacción del deber cumplido.

La prueba de sonido del grupo que abría el festival no la vimos, con lo cual decidimos quedarnos al concierto para ver al menos cómo sonaban. Dos horas y media después de la hora prevista y sin luces en el escenario, tras una breve aparición en escena por parte de la organización para pedir perdón por el retraso, salen a escena los Evil Hunter a darlo todo sin medida.

Voz rasgada potente y heavy en todos los sentidos. Problemas de guitarra en el primer tema que nos hacen temer lo peor y que es solventado en directo eficazmente. Sonido contundente, la batería retumbando hasta el extremo de molestar, y con un setlist recortado dadas las circunstancias, salvan su papel con notable profesionalidad.

Durante el cambio de escenario, de nuevo la organización sale a escena a pedir disculpas por los problemas. Un público comprensible aplaude y sigue disfrutando de la noche como si nada extraño aconteciera.

La curiosidad nos hace quedarnos a disfrutar de los primeros temas del concierto real de Rhapsody of Fire, que alternan orden de aparición por razones de horarios suponemos. Ya con imagen de show total y absoluta, nos ofrecen su propuesta de power metal sinfónico, con más coros pregrabados de los deseados, deslucidos en parte por la falta de juego de luces, pero con buen sonido y un público joven coreando los temas sin parar.

Nos vamos, y nuestra aventura de este año en Morata de Tajuña llega a su fin con el mal sabor de boca de perdernos dos actuaciones. El cansancio ha podido con las ganas y seguro que el año que viene podremos contar todo completo desde otra perspectiva más normal. Ánimo organización, que este mundo necesita eventos como los vuestros.

Virginia del Real
Inconformista; si lo pienso, lo digo. Emocional; si lo siento, lo disfruto. ¿Música? ¡Siempre!
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