Ésta es la diferencia entre el contenido bueno y malo

Este artículo forma parte de la colaboración con Haulix, una compañía clave en la industria musical actual que hace de intermediaria entre artistas, sellos y prensa. De forma bimensual compartiremos un artículo publicado originalmente en su blog, Haulix Daily. En el de hoy, James Shotwell nos recuerda que no todos el contenido en una web musical es buen contenido.


Hoy en día existen un montón de blogs de música, aunque mucha gente te dirá que el interés por el periodismo musical escrito hace tiempo que decayó. Se afirma que servicios como Spotify y Apple Music, que están agregando cada vez más prestaciones a sus plataformas, han ocupado el espacio una vez poblado por nerds de música con su propia página. ¿Quién necesita un blog para descubrir música cuando un algoritmo completará automáticamente listas de reproducción con descubrimientos para ti todas las semanas? ¿Quién necesita críticos cuando cualquiera con Facebook o Twitter tiene la capacidad de soltar sus opiniones sobre todo en el mundo? ¿Quién necesita…? Ya entendéis por dónde voy.

Como escritor musical de formación, seré el primero en admitir que la gran mayoría de la escritura musical es completamente desechable. A medida que más y más artistas compiten por nuestra atención, los blogs han recurrido cada vez más a regurgitar comunicados de prensa como un medio de creación constante de contenido. La transición del periodismo clásico al clickbait y/o lo que esencialmente equivale a publicar copiapegas ha sido algo que nadie podría haber predicho en la era previa a Internet.

Los escritores y escritoras han sido entrenadas para ver los clics como el factor determinante en la calidad, lo que a su vez ha puesto menos énfasis en las historias que se cuentan y más énfasis en lo efímero. Es un círculo vicioso e interminable que hace promueve la escritura perezosa y el contenido olvidable. Si tu único objetivo es ser el primero en compartir algo, para qué más querría alguien buscar tu medio.

La dura realidad es que los medios que se promocionan a sí mismos como los más rápidos o “primeros” en compartir contenido nuevo van camino a desaparecer. Simplemente no hay competencia posible con plataformas, propiedad de corporaciones globales, capaces de contratar tantos escritores como necesiten para producir enlaces, fechas de giras y medios integrados.

Dicho esto, queda y siempre habrá un lugar para el periodismo musical legítimo. La gente ama las historias, especialmente aquellas historias sobre artistas que viajan de pueblo en pueblo compartiendo su creatividad con el mundo. No importa si es un artista nuevo o alguien que intenta preservar su legado, una buena historia contada siempre tendrá una audiencia.

El problema, o al menos uno de los principales problemas, es que la mayoría de los escritores, y muchos consumidores jóvenes, han sido educados para pensar en la escritura de entretenimiento como un vehículo para la promoción en lugar de serlo para la comprensión. El contenido que se produce todos los días gira en gran medida en torno a hacer que las personas se den cuenta de lo último que alguien ha hecho y de si es bueno o no. El buen periodismo musical cierra la brecha entre el autor y el lector de manera significativa al ofrecer una perspectiva o comprensión sobre el artista en cuestión. Desafortunadamente, la mayoría del periodismo musical apenas puede considerarse pasable, simplemente hace circular mensajes de promoción y nunca piensa en profundizar.

El lector no tiene ningún motivo para preocuparse por el autor del texto, porque las palabras que se comparten reflejan el mensaje que el artista (o su representación) está utilizando en sus canales sociales. Esta falta de originalidad duele dos veces, porque no establece razones para preocuparse por el autor y porque no ofrece ninguna idea original sobre lo que se comparte. No es diferente del correo basura que te avisa sobre una ganga. Aprecias la notificación, pero no necesariamente la necesitas en tu vida.

La mala escritura musical a menudo equivale a una falta de detalles. Piensa en cualquier autor cuyo trabajo hayas disfrutado y es probable que descubras que la razón por la que te importa su trabajo es la forma en que comparte su perspectiva sobre el tema en cuestión. Van más allá del “_______ publica ______ para promocionar _____”, y hacen las preguntas que realmente importan a las bandas y artistas.

Éstas incluyen, entre otras: ¿Por qué creas? ¿Cuál es el significado de tu arte? ¿Lo que te motiva? ¿Qué esperas lograr con tu arte? ¿Hay algún mensaje que la gente debería recibir? ¿Hacer música es todo lo que pensaste que sería? ¿Cómo estás cambiando como persona y qué impacto ha tenido en tu arte?

Llegará un momento en un futuro no muy lejano en el que las fábricas de contenidos que se hagan pasar por blogs compartan el destino de los dinosaurios. Los sitios y escritores que sobrevivan lo harán porque ofrecen contenido atractivo y original que se esfuerza por conectar aún más a los lectores con los artistas que aman y los que aún están por descubrir. Asegúrate de estar del lado correcto de la historia.

Haulix Daily - James Shotwell
James Shotwell es el director de relación con clientes en Haulix y presentador del podcast de la compañía, Inside Music. También es orador público conocido por promover carreras en la industria del entretenimiento, así como un periodista de entretenimiento con más de una década de experiencia. Ha contribuido para medios como Rolling Stone, Alternative Press, Substream Magazine, Nu Sound y Under The Gun Review, entre otros muchos.

Puedes leer sus artículos originales en el Haulix Daily Blog.

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