NICK CAVE & THE BAD SEEDS – Ghosteen: espíritu migrador

Total secretismo hasta el final es lo que mejor define el lanzamiento del decimoséptimo trabajo de Nick Cave & The Bad Seeds. A tan solo nueve días de la fecha de salida, nos enterábamos de que habría un nuevo álbum de la banda australiana a través de un post en The Red Hand Files, la web de correspondencia con fans del propio Cave.

Cave contestaba a la pregunta de un fan llamado Joe: “¿cuándo podemos esperar un nuevo disco?”. La respuesta, clara y contundente: “puedes esperar nuevo disco la semana que viene”. ¿El título? Un pequeño juego de palabras: Ghosteen. La sorpresa aumentaba cuando, en la siguiente línea del post, nos informaba de que sería un disco doble y nos adjuntaba una lista con las canciones de cada parte. La primera parte consta de ocho canciones que, decía, son las hijas de las tres canciones de la segunda cara, que son el padre y la madre. El post acababa con una última pista: el disco es un espíritu migrador. Todo un misterio.

Justo después, subía otro post también dirigido a Joe con total confianza con la foto de la portada. Parecía como si se le hubiera olvidado por falta de atención. La portada genera cierta controversia, para mí personalmente es la más fea de toda su discográfica, una verdadera muestra de mal gusto. Algo impropio de Cave, para quien la estética es algo claramente muy importante. Solo hace falta ver la película documental sobre el artista, 20.000 days on earth para darse cuenta de ello.

En la imagen se aprecia lo que se podría definir como un locus amoenus, un paraíso. La naturaleza en su estado más puro parece ser la temática de la imagen. Flores, árboles, montañas, un río, el sol, pajaritos, mariposas, caballos, cigüeñas, un león son algunos de los elementos que conviven en paz y que sin duda conseguirán que más de uno se quede un buen rato apreciando todos los detalles escondidos.

En el centro y bien grande, con letras blancas, “Ghosteen”, y arriba, sin molestar, “Nick Cave & The Bad Seeds”. Podría ser la versión veraniega y moderna de Murder ballads. Pese a ser una imagen bonita, no parece ni por asomo una portada de los Bad Seeds.

Sin singles ni adelanto alguno en plataformas digitales, nos hemos tenido que esperar a que saliera el disco para poder empezar a disfrutar. Horas antes de su lanzamiento las 23:00h del jueves 3 de octubre, un streaming en Youtube se abría en primicia global (el disco no se publica en formato físico hasta el 8 de noviembre) desde el canal oficial de la banda, y mantenía a no pocos fans conectados impacientes “en espera” para ver el primer videoclip del disco.

Después de una cuenta atrás y una pequeña introducción a texto sin música, empezó a sonar el primer tema. Todos expectantes. Envueltos por una atmósfera que combinaba perfectamente imágenes de nubes y humo con el ya asentado sonido de sintetizadores de los Bad Seeds, los temas iban fluyendo difuminándose con las poéticas letras de Cave. Fue toda una experiencia el poder disfrutar de su nuevo disco por primera vez junto a otros miles de fans que uno se imagina en su casa dejándose llevar con los ojos cerrados por la aún cálida voz del vampiro australiano. Al mismo tiempo, el disco aparecía en Spotify y Apple Music (¡al fin!) listo para ser devorado.

Musicalmente, en la primera parte todas las canciones siguen la misma dinámica fluyendo de la una a la otra casi sin que te enteres. Un tono muy atmosférico y lento que apunta directamente como responsable a la mano derecha de Cave estos últimos años, Warren Ellis. Es evidente que los tiempos agresivos de “From her to eternity” o el rock & roll forajido del Dig! Lazarus dig! quedan ya muy lejos de la nueva estética de los últimos años de la banda. Ahora Nick Cave nos susurra al oido, cosa que poco a poco te relaja y ante la que al final no puedes sino ceder, escuchar y dejarte llevar por lo que parece la banda sonora de un sueño. Se nos viene a la mente la portada…

Ghosteen es la continuación lógica de su predecesor, el Skeleton tree de hace tres años. Las malas semillas reutilizan instrumentos ya empleados entonces pero añadiendo una gran producción de texturas de base. Todo el disco tiene un sentido de unidad y cohesión conseguido especialmente usando en cada canción los mismos instrumentos, producción y estética.

¿Empieza el disco hablando de Elvis? Puede ser, en todo caso lo que seguro que no hace es olvidarse de su instrumento predilecto, un piano que le ha acompañado en toda su trayectoria y que destaca sobre todo en “Bright horses” o en “Waiting for you”, con unas armonías exquisitas.

Durante la segunda parte del álbum se respira mayor intensidad en las canciones. Arranca con una melodía preciosa, un “Ghosteen” de unos doce minutos que da titulo al disco y coge mayor dinamismo. Las canciones largas, en las que antes Nick se repetía ad infinitum como en la inacabable “Baby I’m on fire” de Nocturama, son ahora aprovechadas para mostrarnos, serenado por los años, su inagotable fuente de creatividad narrativa y poética.

Nick no tiene prisa por cantar, se hace esperar con canciones lentas. A estas alturas no tiene que demostrar nada a nadie, pero nos sigue demostrando lo bueno que es concluyendo el disco con “Hollywood”. Una canción que, pese al manido título, es una auténtica maravilla. Nick Cave & The Bad Seeds nos llevan al paraíso de la portada con este místico viaje que es Ghosteen.


Lo mejor: ¡Es un album doble! Mas de una hora de la voz de Cave para disfrutar.
Lo peor: La falta de variedad en las canciones, y la portada.


Roger Sánchez
Futura estrella del rock, de mientras escribo. Devorador de discos. Estoy en un grupo de rock (evidentemente).
Estudiante de diseño de videojuegos y producción musical en Barcelona, ciudad de la que estoy enamorado.

Mientras yo viva, el rock también.

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