MIQUEL JURADO – El río de la música: cartas desde el Misisipi

El río de la música es un coctel. Un mix entre el diario de un viajero, una guía turística y un libro sobre la cultura musical e histórica del Misisipi y alrededores. Tengo que decir, ya de primeras, que el libro me sorprendió gratamente pese a la primera mala espina que me dio la portada. Yo que soy de ésos que se compra libros o discos por la primera impresión que les genera visualmente, nunca me hubiera comprado el libro. Al abrirlo y leer, la cosa cambia.

El autor de El río de la música es el periodista musical del diario El País Miquel Jurado, quien se aventuró en uno de sus viajes sin más compañía que su diario personal en el que iba narrando día a día sus vivencias. Con él ha conseguido ese punto más personal, pese a reconocer que su intención era meramente no olvidarse de los detalles. Al leer, nos identificamos con el personaje, y lo vamos acompañando, casi sin querer, por los rincones más musicales del Misisipi.

Pese a ser una recolección de notas y tener carácter muy viajero, el libro podría servir perfectamente como guía turística de la zona. El autor nos recomienda calles, restaurantes y hoteles y nos sugiere evitar otras calles, otros restaurantes y otros hoteles pero siempre justificando el porqué con los justos detalles y mucho estilo.

El libro incluye en sus últimas páginas una playlist. ¡Muy moderno! La idea es genial. El mismo Miquel nos acotó personalmente una selección de las mejores canciones para ambientar la lectura y conseguir una mejor experiencia. En la lista, incluye temas que van desde el blues hasta el rock pasando por el jazz.

La presentación del libro en la Fnac Triangle en Barcelona estuvo marcada por la presencia de Joan Manuel Serrat como invitado, quien dejó claro desde el principio que no entraría en aspectos musicales. Habló del libro halagándolo, no sin, entre risas, preguntarse por qué se le había invitado a él, dada su poca relación y escaso conocimiento del género. A lo que Miquel Jurado respondía haciendo referencia a una actuación del cantante en el Palau Sant Jordi en la que éste versionó a Elvis Presley, personaje muy presente del libro.

Serrat, guiándose por unas notas sin las que (dice) “no sabría qué decir”, comparaba los afluentes del río Misisipi con las tantas aportaciones de  estilos que han ayudado a crear la música que acabó fluyendo de allí. También mencionaba el parecido del río con su música, y lo mucho que disfrutó leyéndolo. Y, sin alargarse mucho más, se fue a media presentación a coger el ave para Madrid. Debe de ser un hombre ocupado sin duda.

La introducción del libro fue a cargo de Jacinto Antón, quien, reconociendo sus pocos conocimientos musicales, se vio fascinado tanto por la temática como por lo bien escrito que está el libro. Puede que éste sea uno de los aspectos fuertes de El río de la música: pese a no ser un tema que a mucha gente interese a priori, su narrativa es muy elegante, y en unas pocas páginas te ves inmerso en la lectura. Jacinto remarcaba el hecho de que es un libro muy ameno lleno de historias, mitos y leyendas sobre los inicios de la música popular actual y tantos otros géneros que han derivado de ese río.

Miquel Jurado, autor de El río de la música, a la derecha en la foto
Miquel Jurado, autor de El río de la música, a la derecha en la foto.

Para contarnos algo más especifico sobre El río de la música, el autor nos contó algunas de sus aventuras más interesantes. Para empezar nos deleitó con la historia de Robert Johnson y de cómo vendió su alma al diablo a cambio de poder tocar la guitarra como un verdadero virtuoso y acabar convirtiéndose en uno de los grandes iconos del blues. Un diablo que Miquel Jurado nunca encontró, pese a buscarlo.

También nos habló sobre la icónica plaza Congo en Nueva Orleans, donde a los esclavos les era permitido reunirse cada domingo para poder cantar, tocar y bailar las primeras notas del blues. Esa plaza era para muchos un pequeño punto de libertad, y es ahora un sitio interesante para visitar sin duda alguna.

También nos habló de uno de los temas más populares del libro: Elvis Presley y la gran maquina de generar dinero que es aún hoy. Desde Graceland, la residencia del músico en sus últimos días, hasta la pequeña y falsa casa reubicada en la que los guías turísticos nos venden que nació el rey.

Para terminar la presentación, así como lo hace el libro, música. En este caso, de la mano de Amadeu Casas, que lucía una National Style 0-4 Replicon Brushed Steel, una guitarra preciosa que es, para que os hagáis una imagen mental, la que  aparece en la portada de Brothers in arms de los Dire Straits.

El músico catalán interpretó tres piezas al más puro estilo blues, y hasta tocó con un cuello de botella real. Objeto que regaló a Miquel Jurado al acabar una actuación que nos dejo a todos los presentes boquiabiertos.

La sensación que da el libro y que dio la presentación es de comodidad y de cierta complicidad. Leer El río de la música es como recibir una carta de un amigo que está de viaje y que nos cuenta sus aventuras, te enganchas y aprendes, tanto si te interesa el blues como si no.


Lo mejor: la playlist con canciones que acompañan al libro, y la visión íntima del autor
Lo peor: un tema que a priori no llama mucho la atención.


Roger Sánchez
Futura estrella del rock, de mientras escribo. Devorador de discos. Estoy en un grupo de rock (evidentemente).
Estudiante de diseño de videojuegos y producción musical en Barcelona, ciudad de la que estoy enamorado.

Mientras yo viva, el rock también.

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