ELOY PÉREZ – Historias del heavy metal: nuevo libro, anécdotas viejas

El título en sí, Historias del heavy metal, es de poco gancho comercial y abre alas a múltiples interpretaciones. La definición del género no es algo claro y sencillo de fijar, lleva a pensar en algo genérico y global, con el atractivo preciso. Con el fin de convencernos en la compra del libro, su autor, Eloy Pérez, tira y mucho de ironía fácil, una persuasión casi intimidatoria y algo de psicología inversa en su introducción para seducir a ese lector acostumbrado (o no) a leer barbaridades y excentricidades de bandas de toda la vida. Difícil tarea que acaba resultando un poco excesiva por repetitiva.

Lo primero que llama la atención al leer Historias del heavy metal es el personal baremo de su autor a la hora de decidir qué bandas pertenecen al género protagonista y cuáles no, abriendo un amplio margen de discrepancias a gusto del consumidor. El vocabulario directo y cargado de sarcasmo (rozando la mofa) deja claro el ritmo que la lectura va a llevar desde el principio hasta el final.

El índice, plagado de nombres de grupos tan conocidos como previsibles, mezcla varios géneros distintos al heavy metal (éste definido por el propio Pérez), con lo que se podría llamar “temas sueltos sin conexión clara entre ellos”. La concordancia total no es la tónica predominante a simple vistazo. Tampoco sigue una lógica común para los finales de cada apartado. Finalmente, un anexo divertido y participativo para metaleros con gran poder de retentiva mental, para acabar con una playlist con su correspondiente código QR.

Entretanto, van pasando las páginas cargadas de estereotipos y de historias conocidas para los habituales a este tipo de libros. Pérez tira en demasía de descalificaciones hacia ciertas bandas o personajes. Descalificaciones con las que podemos estar muy de acuerdo o no, pero que en papel quedan desmesuradas e innecesariamente explícitas, todo dentro de la clave de humor irónico en la que el autor ha decidido establecerse.

Dejando clara su banda de cabecera (Iron Maiden), el autor no sólo le dedica un capítulo de referencia al estilo, sino que su actual cantante tiene su propia sección. Repite el proceso con otro grupo (Black Sabbath), el cual sí que merece espacio propio, y con sus dos cantantes más conocidos. El resto del libro va aderezado con alusiones a músicos dentro de capítulos de géneros o de formaciones que poco tienen en común, agregando contenido sin venir muy bien a cuento.

Datos un tanto más desconocidos, como nombres científicos de insectos o de mascotas relacionados con la música, se mezclan con las trilladas historias de Sunset Strip y el PMRC con guiño a los 90 incluido, que hacen que el texto gane o pierda enteros según la opinión y el gusto del lector.

Toda obra de este formato demanda tiempo, dedicación y un conciso trabajo de recopilación documental que agradecer a esos buscadores de relatos sórdidos o anecdóticos. Pero las estanterías de librerías del mundo entero están plagadas hoy día de ediciones similares, vidas al límite de músicos, que nos cuentan en páginas sus vivencias. Sorprender e impresionar es complicado, y publicar más arriesgado aún.

Poco nuevo sobre el papel, en este trabajo, trabajado, pero que no puede ser considerado como nada especial más allá de pasar el rato entre narraciones divertidas cargadas de claro sarcasmo rozando lo vulgar. Si ha buscado la polémica, perdiendo la credibilidad a razón de tanta parcialidad, seguro lo ha conseguido.


Lo mejor: historias divertidas y variadas que hacen sencilla y entretenida la lectura.
Lo peor: las descalificaciones explícitas y sobrantes.


Virginia del Real
Inconformista; si lo pienso, lo digo. Emocional; si lo siento, lo disfruto. ¿Música? ¡Siempre!
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