El 2019 en 25 discos

foto: Jon AlexanderssonAhora que al año no le quedan más que unos días para terminar, y que ya no hay lanzamientos discográficos a la vista, presentamos aquí veinticinco títulos del equipo de Palabra de Rock. Son veinticinco bandas sin orden específico, poco más que una mirada parcial a algunos de los discos más significativos que nos ha dejado este 2019, desde el americana hasta el metal.

Lisa Lystam Family Band – III

El tercer redondo de los sorprendentes suecos, que estuvieron en el trono de los elegidos por su espectacular show en directo en el Sweden Rock Festival 2019, atrapa al oyente por un sonido relajante y esperanzador. Lisa Lystam Family band no es una banda de blues rock estándar. A su sonido clásico se le inyectan ligeras dosis de funk y soul para que el viaje por las distintas canciones sea más relajado. La banda proporciona a la voz poderosa de Lisa un sonido agradable con el suficiente espacio para poder lucir sus registros, a la vez que los músicos nos dan una sensación sólida pero estimulante. III no es un disco tan bueno como
parece: es incluso mucho mejor.

Tool – Fear inoculum

¡El esperado retorno! La mítica banda de metal vuelve con este discazo tras un parón de 13 años. Supone el final de una tortura que parecía inacabable para la banda: sus conflictos y disputas legales con las discográficas. Éste es el disco que consigue finalmente liberar a la banda del contrato discográfico que les retenía presos. Tool ha fundado ahora su propio sello para poder llevar el total control artístico de su material. Nos adelantaban el disco con el single “Fear inoculum” la maravillosa canción que da paso a un disco de 10 canciones que te transportan al universo Tool. Es toda una experiencia cerrar los ojos y dejarse llevar por los sonidos de la banda californiana.

Tedeschi Trucks Band – Signs

A Derek Trucks y Susan Tedeschi les hace falta poco más que enchufar sus instrumentos y carraspear frente al micro para crear algo especial. Cuando a la química de la pareja se le suma una big band como la que arropa sus gráciles composiciones desde la distancia, la música consigue elevarse del suelo y llevarte a ti con ella. Signs no es el mejor trabajo de la banda de Jacksonville, pero su nivel es tal que este disco, como todos los anteriores, sigue planeando por encima de la mundanidad musical. Canciones como “I’m gonna be there” o “When will I begin”, con sus cadencias aparentemente inamovibles y a la vez fluidas como una brisa fresca, sólo se encuentran en el universo musical de la Tedeschi Trucks Band.

Chris Knight – Almost daylight

He aquí el trabajo de un compositor que ha vivido mucho y, probablemente, duro. Su primer álbum en siete años. El resultado deja entrever algo del proceso: el sonido orgánico y el espectro de matices aseguran un arduo trabajo de producción en cada corte que, sin duda, merece la pena. Las guitarras abrasan como el paso del tiempo y sé que, si no sonasen así, este disco no transmitiría lo mismo pese a las letras de perro viejo, las consoladoras melodías o la sentida voz de Chris. Las canciones que lo conforman son recuerdos, historias y sentimientos de alguien que está de vuelta y no trae la mejor de las caras. Por ello, las capas de mandolina, guitarras en amplificadores con años de uso e incluso el acordeón las convierten en algo fuera de lo común.

Marea – El azogue

Demasiados años en la sombra, tras esta castigadora espera, que como siempre en su caso, aparte de merecer la pena, se queda en nada. El azogue ha llegado como imaginábamos, letras secas, peleonas, rudas, a corazón abierto y vísceras sangrantes. Melodías en las que se nota un trabajo de madurez y entrega. Parece que hablar de veteranía en ellos queda obsoleto o sobrante, pero este álbum suena a eso. Temas variados y con mensajes de los que llegan que acaban en enganche absoluto para los que llevamos desde siempre amarrados a su estilo inimitable. Canciones con dedicatorias especiales, que solo van a tocar en esta gira, en las que se dejan el alma y nos ofrecen su parte más personal hasta emocionar sin remedio. Grandiosa vuelta.

Beth Hart – War in my mind

Si Beth Hart en vivo es una fuerza de la naturaleza, en su último lanzamiento de estudio es un huracán devastador, en cuyo epicentro se mantiene firme y lo suficientemente poderosa como para resistir los vientos de su tragedia. Ella sigue compartiendo sus secretos más tenebrosos, y, te guste o no, vas a ser arrastrado por su diluvio emocional. Su vulnerabilidad también es su fuerza. El poder de su voz en la música incendia cualquier corazón compungido. Pero, sobre todo, tiene el talento de encauzar su verdad hacia la pura belleza. La portada ya sugiere que las notas de piano de influencia clásica impulsarán la mayoría de las canciones, y se mantiene vigente en su sonido blues, jazz, soul y rock. War in my mind es un nuevo triunfo que completa a sus dos últimos trabajos en una trilogía de ensueño.

Duff McKagan – Tenderness

Si esperas algo parecido a Guns, Velvet o una segunda parte de Believe in me, este no es tu álbum. Si pasas del primer tema sin mirar cuántos restan, quédate y déjate llevar por esas calmadas guitarras, ese pedal steel, y esos ritmos lentos con la madurez alcanzada tras los años y las experiencias. Letras que ahondan en problemas sociales y de fondo, la esencia del bajista. Disco hecho sin la presión de quien algo tiene que demostrar, sólo música para disfrutar.

Bones UK – Bones UK

Rosie Bones y Carmen Vandenberg son sucias, son peligrosas y ¡joder!, son extremadamente cool. Tras dejar su impronta en el Loud hailer de Jeff Beck, el debut de Bones UK es más o menos lo que cabría esperar de él, pero más feo, más incómodo y difícil de digerir. La banda venía publicando singles,y este homónimo recoge todos ellos más algunos cortes nuevos, entre ellos el “I’m afraid of Americans” de Bowie, que encaja como un guante en el comentario político musicado que es este disco. Con ojo clínico, el dúo británico identifica, por la vía de la subversión, todos los ticks trasnochados del rock y los vomita con grumos guitarreros y bilis electrónica. El resultado raspa como una lija, huele a vello púbico, sabe a sudor que cae hasta los labios.

Garrett T. Capps – All right, all night

El autodenominado country cósmico de Capps encuentra su plenitud en este disco, un trabajo modélico breve de nueve canciones tan bien ordenadas que te llevan de la mano. La base es country pero, la parte “cósmica”, esto es, atmósferas de americana y algunos toques psicodélicos, la guitarra slide y los irrepetibles estribillos, son los verdaderos logros. Las canciones, todas ellas consistentes y con identidad propia, suenan nostálgicas sin dejar de ser divertidas o invitar a bailar: todo el trabajo está impregnado de un ritmo de carretera que lo hacen en irresistible.

Dirty Honey – Dirty Honey EP

Esta nueva banda de rock and roll difunde un sonido refrescante y directo en un EP de seis canciones deslumbrantes, recuperando los valores del rock de la vieja escuela. Dirty Honey da vida a un sonido que solo podía venir de Los Ángeles, con una gran explosión de hard rock blues con influencias de Led Zeppelin, Aerosmith y The Black Crowes. Aunque muestran un enorme potencial para evadirse de sus influjos y convertirse en una entidad única en el rock contemporáneo. Sólo son seis fogonazos surgidos del cañón de la esperanza, pero uno sólo puede imaginar el futuro prometedor que vendrá con ellos.

Rival Sons – Feral roots

La expresión “su disco más maduro” puede utilizarse como eufemismo de “se han convertido en un coñazo” o, por otra parte, se puede usar para definir un disco como este. Más blues, más soul, pero aún suficiente Zeppelin, Feral roots aúna las huellas habituales del grupo en canciones con espacio para explorar terrenos menos explosivos y tópicos. El grupo sigue fluyendo a través de riffs poderosos y su característica base blues rock potenciada por la excelente producción, pero también asoman ramalazos folk, más híbridos acústicos y una épica diferente. Hay sitio hasta para un espectacular gospel que corona el álbum, su clásico inmediato “Shooting stars”.

Liam Gallagher – Why me? Why not

El segundo disco en solitario del cantante y frontman de la banda más grande de los noventa. El pequeño de los Gallagher nos deja con una magnífica colección de rock n’ roll. El disco es lo que pone en la tapa, según dice el propio Liam en varias entrevistas. «Shockwave», el primer single salió a principios de año y, pese a no ser una canción especial, ya era algo. Le siguió «The River» un tema totalmente Oasis, con ese sonido potente y britpop tan adorado. En pleno verano apareció un clásico instantáneo y puede que la mejor canción de Liam Gallagher hasta la fecha: “Once”. Su voz y forma de cantar recuerdan muchísimo a su ídolo, John Lennon. Las canciones están ya en su mayoría a la altura de las de su hermano Noel, entre las que me gustaría resaltar el tema «Halo».

Grace Potter – Daylight

Daylight es un ensayo de rock sentimental que elimina de raíz las ampulosas producciones de discos precedentes. Las composiciones se enriquecen con humildes notas de instrumentación acústica y de piano, allanando el camino a la voz experimentada de Grace. El álbum está enfocado a su voz; cada línea vocal es sincera y se entrega con poderío pulmonar, llamando más la atención cuando llega al delirio del crescendo. Al ralentizar las melodías por la eliminación de la base eléctrica, los músicos no hacen sino acentuar los bordes de cada tema. En definitiva, un lanzamiento que destaca por un ritmo sutil y una elemental instrumentación que favorecen las fortalezas vocales de Potter.

Leonard Cohen – Thanks for the dance

Las probabilidades de que Thanks for the dance cayera en el lado de los discos que nunca debieron haberse creado eran altas. Porque las producciones post-mortem suelen llevar consigo un hedor a oportunismo, y porque a la perfecta despedida de You want it darker parecía imposible darle un epílogo a su altura. Pero Thanks for the dance no es un disco póstumo al uso: las voces, a veces cantadas y otras simplemente recitadas, fueron grabadas desde el sofá en el que el artista pasó sentado sus últimas semanas, con la esperanza de que su hijo Adam las terminara una vez él se hubiera marchado. El resultado final, que ha contado con la participación de viejos colaboradores (Javier Mas, Jennifer Warnes) y admiradores confesos (Damien Rice, Beck), tiene el alma de todos los Leonard Cohen que pasaron por este mundo sin llegar a sonar referencial o arquetípico. Un equilibro maestro que sólo puede alcanzarse desde el amor y el respeto por su obra. Un regalo inesperado por el que sólo cabe mostrar infinito agradecimiento.

Nitrate – Open wide

Con Rob Wylde como frontman, reciclado del otro proyecto que Nick Hogg y él llevan a la par, lo han vuelto a hacer, devolvernos a aquella época tan soñada como anhelada. Cuando se es creativo salen cosas como ésta, con una pizca menos de calidad y fuerza en los temas que su trabajo anterior, manteniendo esa forma de componer y producir ochentera que tan bien se les da plasmar. Consiguen devolverme a aquellos años pasados, y sentir de nuevo todo aquello que tanto nos hace disfrutar, disfrutemos mientras podamos de estos pequeños experimentos de laboratorio y dejemos que tiempo, discográficas y promotoras decidan. Álbum que se queda corto y deja con las ganas de seguir escuchando.

Alcest – Spiritual instinct

Aún inclasificables, Alcest mantienen su híbrida excelencia a un altísimo nivel. Atmósferas propias del black metal, cambios de ritmo del post rock, contrastes dramáticos entre voces limpias y desgarradas, melodías preciosistas. En Spiritual instinct Neige plasma algunas de sus mejores canciones hasta la fecha, sumergiendo al oyente desde el primer corte en un submundo donde todo está por descubrir; el disco está tan plagado de giros y sorpresas que es difícil memorizar lo que espera en la siguiente estrofa. Sorprende, y eso, hoy día, no es habitual.

The Raconteurs – Help us stranger

Otro grupo que vuelve este año tras un parón de más de 10 años sin ningún motivo en especial. Se nos ha pasado el tiempo volando, se defendían Jack White y Brendan Benson en algunas de las entrevistas de presentación. Help us stranger es el título para este esperado disco. La portada nos tiende la mano en verde como si fuera un semáforo. Pese a ello, las canciones cuesta encajarlas a la primera. Conocíamos dos singles, «Sunday Driver» y «Now That You’re Gone» desde finales del año pasado lanzados desde Third Man Records, la compañía discográfica del propio White. El disco se hace más ameno y divertido a partir de la tercera escucha y al final acaba enganchando, aunque no como los dos primeros con canciones memorables como la «Steady As She Goes». Éste se nos queda un poco corto comparado con el nivel de los de Nashville.

Sol James – Fighting

Del segundo EP de Sol James se pueden destacar las composiciones, que nos hacen confundir sencillez con simplicidad, y que por ser agradables conseguirían pasar por inofensivas. Se puede destacar la banda, perfecta en la difícil labor de llenar los espacios vacíos. Pero la potencia máxima de Sol James reside en ella misma, y en las emociones que su voz nos transmite en cada una de las cinco canciones de Fighting. Con la mala costumbre que tenemos de lanzarnos a las comparaciones, Sol James es un blanco difícil, que puede pasar de Ella Fitzgerald a Carly Simon a Joni Mitchell a Sarah Vaughan a Aretha Franklin, todo en el intervalo de unos segundos de hipnotizante melisma. Veintidós minutos que calientan el alma y los huesos.

Cage the Elephant – Social cues

Descubrí a este grupazo con este disco y acabé descubriendo grandes canciones como el «Ain’t No Rest For The Wicked» de su primer lanzamiento. Éste es el quinto de estudio de los americanos. Llama la atención la portada que cuanto más observas más te incomoda. Esto se te pasa cuando le das play a la primera canción. Faltan segundos para levantarse y ponerse a bailar, ¡qué ritmo! Trece canciones a medio camino entre el pop, el rock y la electrónica. Hay que destacar la canción que hacen en colaboración con Beck, «Night Running», que se nos queda muy popera. Algunas canciones vienen muy marcadas por el divorcio del Matt Shultz, como la que cierra el disco, «Goodbye», que gira en torno al piano y deja de lado la distorsión que nos acompaña durante el resto del disco. Personalmente me gustaría destacar «Ready To Let Go», ¡un temazo!

Death Angel – Humanicide

Thrash del suyo con melodías trabajadas tanto a las cuerdas como a las voces, suena intenso pero cuidado, sin perder su alma y su esencia, juegan sutilmente con otro tipo de sonidos arriesgando un resultado contundente y variado que te lleva a no querer parar y a solo prestar atención a lo que estás escuchando. Humanizados y renovados sin perder personalidad han dejado un buen sabor de boca con el juego en estos temas.

Buck & Evans – Write a better day

El espectacular disco debut de los galeses muestra que el resultado, aunque se hayan metido en terrenos musicales pedregosos, es de recoger beneficios. Buck and Evans dicen ser una banda de rock y soul, pero también muestran retales de blues y funk, así como una sensación general de la costa oeste y algunas notas de guitarra psicodélicas. Sally Ann Evans ofrece un rango vocal estelar y Buck tiene una destreza sobrenatural a la guitarra, siempre encaminada a la búsqueda de la perfección. Write a better day es un trabajo que rezuma optimismo y tiene canciones que se tatúan en la mente. Se entiende perfectamente que la revista classic rock les regalara todo tipo de elogios, como “rock y soul exquisitos que recuerdan a Fleetwood Mac en su apogeo”.

Dave Hause – Kick

Si Springsteen hubiese comenzado hoy su carrera quizá sonaría como el Dave Hause de Kick. Pleno de creatividad, suena épico, emotivo y divertido en las diez canciones que lo forman, del que destacan la mayoría, casi todas con crecida en el puente y estallido en el estribillo, como tan bien se le daba al anteriormente mentado. La producción, entre el pop ochentero y el rock de los noventa, le viene como un guante tanto al grueso de los temas como a los arreglos más ambientales, acolchando la electricidad y facilitando la escucha desde el primer intento. Rock evasivo, que no inocente, pues suena maduro y lo suficiente complejo como para reservar detalles para escuchas futuras. Y engancha.

Battle Beast – No more Hollywood endings

Abrir la mente sin pensar por dónde habrán salido esta vez y dejarme llevar por lo que suene. Lo han vuelto a hacer, no tengo claro si siguen su propio instinto y su búsqueda interior, son directrices de la discográfica o es simplemente diversión y talento, pero este álbum rebosa calidad y versatilidad: power metal, balada lenta, guiños pop con toques techno, y todo con un ritmo y una fuerza que no dejan respiro. Noora abre su enorme capacidad vocal a nuevos horizontes y prueba tonos que sorprenden y cuadran dentro de la banda. Mientras nos quejamos que no hay nada nuevo bajo el cielo, esta banda no para de dar giros nuevos a su música.

The Black Keys – Let’s rock

¿A quién no le gustan los Black Keys? Es impresionante lo que pueden hacer sólo dos tíos, ¡el ruido que hacen! Son unos genios creando riffs afiladísimos con la guitarra. Pese a ello, éste es un álbum estándar, al que le falta algún gran éxito. Todas las canciones son excepcionales pero no hay ninguna que se acerque a “Lonely boy” de El Camino. Eso sí, la portada consigue representar exactamente lo que pasa musicalmente. Destacaría «Get yourself together» o «Shine a little light» que superan fácilmente a los tres singles. Los propios miembros de la banda han catalogado el disco como un homenaje a la guitarra eléctrica, y están totalmente acertados: este trabajo es sin duda alguna electrificante y pegadizo.

The Teskey Brothers – Run home slow

No parece que se vislumbre en el horizonte ningún fin para la inabarcable producción de música a la que se ha convenido en llamar “americana”. Y, justo cuando la abundancia hace que el interés y la expectación empiecen a decaer, vienen unos australianos con algunos premios bajo el brazo para avivar la llama. Son los hermanos Josh y Sam Teskey, acompañados de una base rítmica que podría haber nacido en las inmediaciones de la Stax, haciendo un soul y R&B con gusto por el matiz que recuerda a grandes como Aretha y, sobre todo, Otis. Las décadas que separan a unos de otros no hacen sino mejorar Run home slow, que aprovecha los recursos que el tiempo regala (de estilo, influencias, técnica y producción) y se convierte en uno de los discos de este 2019.


El 2019 en cinco discos de nuestros colaboradores:

Gio Pilato (Bluebird Reviews)

Flying Colors – Third degree

J.D. Simo – Off at 11

Albert Castiglia – Masterpiece

Kenny Wayne Shepherd Band – The traveller

Gutter Sparrow – The wake dreams

Joaquim Valls

Candlemass – The door to doom

Possessed – Revelations of oblivion

Tedeschi Trucks Band – Signs

Tygers of Pan Tang – Ritual

Lisa Lystam Family Band – III


Puedes ver los discos elegidos en 2015 aquí, los del 2016 aquí, los del 2017 aquí y los del 2018 aquí.

Lista de reproducción con los discos de este 2019 a continuación:

Palabra de Rock
Palabra de Rock surge para poner sal en la herida que la música nos abre cada día. El rock es nuestra pasión, y una pasión requiere de compromiso.
Queremos un medio que no se conforme con hacer la vista gorda ante las miserias y grandezas del rock, sino que les hinque el diente, que las explote, que las aborde con seriedad y promueva el debate. Escribir sobre rock es también hacer rock, y el rock, como todo arte, no puede permitirse ser inofensivo.

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