ROBERTO CASELLI – Jim Morrison: el poeta que cayó del cielo

Lo primero que me flipó saber de los Doors es que en su primera etapa no tenían bajista. Por muy inverosímil que pueda parecer, nunca me había dado cuenta. La agrupación consistía en un guitarrista flamenco, un batería jazz, un teclista clásico y un poeta. ¿Qué podría salir mal? Tuvo que llegar a mis manos un ejemplar de Jim Morrison, escrito por Roberto Caselli, para enterarme de tantísimas anécdotas curiosas y tan interesantes como ésta. 

En Jim Morrison llama la atención la estética y la organización de los capítulos. Las páginas, a base de fondo negro y detalles dorados, marcan y te introducen poco a poco a los distintos episodios y etapas de la vida del cantante. Desde su niñez hasta esa fatídica noche en julio del 71 en un hotel de París, pasando por los inicios con los Doors y sus días más oscuros. A modo de guía temporal, algunas páginas ilustran las fechas más importantes que sirven de gran ayuda para tener una visión más general de su corta e intensa vida. 

La sensación generalizada al leer sobre este gran personaje de la historia del rock es la de estar siempre al límite de perder el control. Gracias a citas de personas cercanas al poeta, uno se hace una idea general de lo que supuso para la música, y de la energía que hoy en día aún desprende. En cada capítulo hay una página que habla sobre alguna de las canciones de la discografía de los Doors. Canción que está directamente relacionada con el capítulo en cuestión, cosa que es muy interesante. Siempre es apasionante entender el significado oculto tras esos versos que todos cantamos tan a la ligera, ¡hay gran poesía escondida detrás!

Pese a ser un gran artista, Morrison era un gran vividor también. Sentando una actitud que retomarían gente como Liam Gallagher o Axl Rose, el líder de los Doors a veces no se presentaba a los conciertos, como quien no va a la oficina, o aparecía borracho, nada raro en él. Los conflictos eran algo común en este grupo por el que nadie, excepto el gran público, daba nada. Desde intentos de censurar su música hasta críticas nada agradables, pasando por constantes insultos y peleas con el público en sus conciertos. Tampoco podían faltar las detenciones. 

Una de las cosas que más me gusta sobre este libro de Roberto Caselli es la selección de citas e imágenes que ayudan a caracterizar este personaje y, por qué negarlo, te hacen pensar. Sobre el final del libro, me encontré con unas palabras que realmente me dejaron tocado emocionalmente. Esas palabras que algún día salieron de la boca del propio Morrison y que décadas después te hacen replantearte cómo vivir tu vida.

No quiero morir durmiendo, o bien de viejo o de sobredosis. Quiero saber qué se siente. Quiero probar la muerte, escucharla, olerla. La muerte es una cosa que te pasa solo una vez, no me la quiero perder

Las letras y la energía de los Doors son de esas cosas que te marcan la vida si te cogen en la adolescencia, una etapa que Jim admiraba. Admiraba esa actitud, esas ganas de vivir. “No estoy loco, me interesa la libertad”. 

Por si al acabar de leer este libro alguien se queda con el gusanillo de saber más y en mayor profundidad sobre Jim Morrison, el autor dedica un par de páginas a sugerir otros autores y títulos con más  información y anécdotas (que no habrá pocas, estoy seguro). 

Si que creo necesario decir que el formato Jim Morrison, así como su portada, no incitan mucho a leerlo. Hay paginas que son tediosas de seguir dada su estructura en columnas y con tantas imagenes de por medio. Al final, uno acaba por mirar las imágenes y releer una y otra vez las citas del mismo Morrison, fuera lo que fuere lo que tenían que decir los que le rodeaban. 

Recomiendo, eso si, escuchar aquello sobre lo que se está hablando en el texto, porque es una experiencia muy enriquecedora. Indagar entre las letras influenciadas por gran literatura y filosofía, como por ejemplo los textos de Nietzsche al que tanto admiraba Morrison. 

El libro acaba con un capítulo entero dedicado al disco póstumo de Morrison, o mejor dicho de los Doors: Full circle. El título, idea de Ray Manzarek, lo dice todo. La portada no podría ser más daliniana y abstracta: portales, leones, acróbatas y con ese ya mítico dibujo de la evolución que esta vez acaba en un tipo curiosamente parecido al mismo Morrison… Un círculo cerrado, el final de una época, el decir adiós a un genio. 


Lo mejor: Las citas, las fotografías y las anécdotas.
Lo peor: La portada y la maquetación de algunas páginas.

Roger Sánchez
Futura estrella del rock, de mientras escribo. Devorador de discos. Estoy en un grupo de rock (evidentemente).
Estudiante de diseño de videojuegos y producción musical en Barcelona, ciudad de la que estoy enamorado.

Mientras yo viva, el rock también.

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