SIENA ROOT – The secret of our time: mano de ases

Se la conoce como una banda al uso, pero Siena Root se parece más a un colectivo artístico. Una agrupación con unos pocos miembros troncales y una cantidad incontable de músicos que entran y salen por sus márgenes porosos. Guitarras, mandolinas, sitares, flautas y otros instrumentos de viento han adornado y transformado cada álbum desde su debut hace más de tres lustros. Por eso, decir que no hay dos álbumes iguales en la discografía de Siena Root no alimenta el cliché; como mucho lo actualiza. Porque cada nuevo trabajo de la banda sueca es una incógnita, una partida de cartas cuyo éxito depende de la suma de las partes.

Pues bien: en la mano de The secret of our time sólo hay ases. Además del núcleo formado por Sam, Love, Matte y Erik (es decir, bajo, batería, guitarra y -no me cansaré de repetirlo- el mejor Hammond que escucharás hoy), los Siena Root de 2020 cuentan con el plantel de músicos invitados más potente que se les haya conocido. Y cada uno de ellos participa poniendo la nota de color allá donde las canciones más lo necesitan.

No es una sensación sugestionada por el imponente equipo que conforma The secret of our time, o al menos no se queda ahí. Desde la introducción indescifrable de “Final stand”, se constata la voluntad de la banda de transitar hacia temas más directos, atmósferas más concretas, riffs más compactos. Desde los días de A new dawning, Siena Root han ido reduciendo progresivamente su vena más expansiva (la de interminables jams y viajes cósmicos captados en el directo Root jam) para centrarse en la canción de cuatro minutos como unidad de medida.

The secret of our time es, seguramente, la sublimación de esta vuelta a la (aparente) simplicidad del formato sencillo. Condensados en cuarenta y tres rápidos minutos, las nueve canciones de este LP están magistralmente hilvanadas, con especial cuidado a las cadencias y dinámicas por las que nos hacen transitar, a la vez que funcionan como singles con universos propios. Tomemos “Siren song”, por ejemplo, cuyo caminar de gigante se entremezcla con veloces solos de guitarra y teclado. O “Mender”, con esa intro sinuosa que termina en viaje estruendoso hasta el final del ruido.

En los momentos más directos, The secret of our time es el más básico de los retro rocks. “Organic intelligence” o “When a fool wears the crown” exhiben los típicos riffs machacones (a la guitarra, al teclado, o al unísono), las voces estratosféricas y el solo de rigor para el lucimiento de un Matte Gustavsson que nunca falla. Pero también hay momentos de mayor esparcimiento, en los que parece que la estructura se resquebraja para dejar entrar agradables accidentes de semiimprovisación, y es donde las canciones de Siena Root alcanzan su quinta dimensión.

Aunque lo que quizá sobresale en The secret of our time es el juego vocal de dos viejas conocidas del mundo de Siena Root: Zubaida Solid y Lisa Lystam se reparten a medias la tarea tras el micrófono, y la comparten en algunos de los grandes momentos del LP. Y, aunque la tesitura y timbre de ambas es similar, cada una aporta los matices idóneos en cada corte, abundando en la diversidad sónica de esos Siena Root.

Agudizando el caleidoscopio de sonidos está el sitar de Stian Grimstad, que cubre “Daughter of the mountains”y “Have no fear” de una bruma de exotismo, y la flauta travesera de Lisa Isaksson, que hace soplar el viento en “Imaginary borders”. Es ésta la que cierra The secret of our time, y lo hace imponiendo un pico creativo que no les será fácil alcanzar en el futuro. En su particular escalera al cielo de seis intensos minutos, las capas de flauta, teclados y guitarras arropan la ahora sedosa voz de Lisa Lystam, y nos empujan a un in crescendo febril tan esperado como deseado. Difícil superarlo.

Decir de una banda que se ha estancado en una época ya pasada puede parecer peyorativo, pero no lo es si hablamos de Siena Root. Con la bandera de lo retro bien alta, la banda sueca sigue capturando un sonido sin dejarse capturar por sus fórmulas. El secreto que Siena Root nos revelan no es de este tiempo ni de uno pasado. Es impronunciable y atemporal, como la electricidad que alimenta y sale disparada de un ampli de guitarra.


Lo mejor: sus dos voces estratosféricas (y el hammond, claro)
Lo peor: la sospecha de que el perfecto equilibrio del álbum no será repetido.


Puedes encontrar The secret of our time y más merchandising para apoyar a la banda aquí.

Julen Figueras
Apasionado de la música, de la política, y todo lo que las atraviesa. Aunque el rock pueda con todo, disfruto tanto con el soul como con el blues, con el metal como con el pop. Abogado del diablo. Defensor de pleitos pobres. Todavía empeñado en encontrar esperanza en el rock y en la palabra como armas para la subversión.
Si no quema, no es arte.

También escribe sobre música y feminismo para Pikara Magazine.
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