PEARL JAM – Gigaton: crítica medioambiental desde Seattle

Salta a la vista lo bien producido que está este disco. Es brillante lo bien que sigue sonando la banda de Seattle después de tantos años juntos. Pero en Gigaton parece que lo interesante reside en sus críticas letras y no en el estupendo trabajo de su productor, John Evans. 

Tras sus dos últimos trabajos, que en mi opinión dejaron bastante que desear, Pearl Jam vuelven con toda su potencia en un álbum de doce temas de formato muy elegante. Para mí fue suficiente con escuchar los primeros compases del primer adelanto, “Dance Of The Clairvoyants”. La batería y el bajo entran genial, como una buena cerveza en boca sedienta, y se nota que ambos son verdaderos maestros en su instrumento. Y no haría falta hablar de la estupenda voz que aún conserva Eddie Vedder, su mítico cantante. 

El videoclip del segundo single, “Superblood Wolfmoon”, no me lo esperaba. A mí, que me encantan el dibujo y la animación, me sorprendió encontrarme algo que a priori parece que está por acabar (y puede que así sea) pero que funciona perfectamente. Las ilustraciones captan verdaderamente sus looks y la manera en que se mueven, muy recomendable de ver. El tema, puede que no tan bueno como el primero, pero más cañero y electrizante. 

Llega el día, se publica el disco. Como siempre, hay de todo. La primer vez que escucho «Alright» pienso: “¿Qué hace esto aquí? Parece un tema de Depeche Mode”. A la segunda escucha le pillo el gustillo, me parece lo más atrevido del disco. Y eso es algo malo. Porque, en general, Gigaton me parece lo mismo otra y otra vez. 

No estoy diciendo que se marquen un Artic Monkeys con su Tranquility Base Hotel + Casino y rompan completamente con su estilo, pero ya sería hora. Las canciones están realmente bien. Todas suenan a Pearl Jam, todas suenan a los 90 pero con mejor calidad. Y eso teniendo en cuenta que se lo han cocinado ellos mismos en su casa. Pero, a pesar de ello, creo que les vendría muy bien un empujón, un querer llevar las cosas un paso más allá. Un sorprendernos pero de verdad. Que nos dejen pensando, “¿Es esto Pearl Jam?”. Que empiecen a arriesgarse. Creo que les vendría muy bien experimentar. 

Respecto a la portada, qué maravilla. Me parece de las mejores de su carrera. Imponente. Crítica social, muy necesaria y directa a los ojos. No hace falta entender las letras, porque entiendes que la rabia de algunas canciones va en esa dirección. 

Gigaton es una hora de buena música, de eso no hay duda. Desde guitarras eléctricas que en la primera cara acarician suaves riffs (los riffs pesados a lo Alive ya están un poco pasados de moda), a los temas acústicos e íntimos de la segunda cara como “Comes then goes”. Creo que todos nos podemos imaginar a Vedder en su cuarto componiéndola. 

El mejor tema de Gigaton, o el que mejor ha entrado a la fandom, parece ser “Seven o’clock”. No destaca por nada en especial musicalmente, excepto por una maravillosa melodía. Muy buena y entretenida. También saltan a la vista títulos como “Retrograde”. La misma palabra ya suena a título de Pearl Jam, por algún motivo. Ese tema si que es roquero, de los buenos. De los que te hacen mover la cabeza y tocar la guitarra imaginaria cuando la escuchas.

Como ya es costumbre, todos estos discos están enteros en YouTube gratuitamente. Y cada vez los grupos se los trabajan más, acompañándolos con vídeos ambientales adecuados a cada canción, lo que se agradece. El disco dura casi una hora y, la verdad, si fuera otro grupo me quejaría. Pero es Pearl Jam, y se agradece tener material que poder asimilar y disfrutar a largo plazo. No quemar el disco a la semana de su salida. Me alegra que haya grupos como éste, que siguen sacando canciones de más de cinco minutos como norma general. Tenemos doce temas más en nuestras vidas, y no están nada mal. 


Lo mejor: un disco de Pearl Jam, ¿te parece poco?
Lo peor: es más de lo mismo, otra y otra vez.


Roger Sánchez
Futura estrella del rock, de mientras escribo. Devorador de discos. Estoy en un grupo de rock (evidentemente).
Estudiante de diseño de videojuegos y producción musical en Barcelona, ciudad de la que estoy enamorado.

Mientras yo viva, el rock también.

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