THE STROKES – The new abnormal: ¿Nuevo? ¡Sí! ¿Anormal? ¡Para nada!

Un pegadizo riff de sintetizador seguido de la deseada voz de Julian Casablancas. Así empezaba el primer single de los Strokes que salió a principios de febrero. Un gran tema, sí, pero ¿dónde están las guitarras? Pues sólo una semana tuvimos que esperar para poder escuchar el segundo adelanto de la banda neoyorquina. Y aquí, ¡atención! Me quede boquiabierto. «Bad decisions» suena como si pudiera estar perfectamente en su primer disco. Suena joven, suena alegre, suena potente… Desde el segundo uno, con esos cuatro golpes de baqueta para marcar la intro, consiguen transportarnos casi veinte años atrás a ese Is this it que hizo revivir al rock. 

Y eso es muy buena señal, y muy sano también. Me parece genial que grupos como los Artic Monkeys (sus grandes discípulos) empiecen a evolucionar y experimentar. Pero, si algo se te da bien, ¿por qué parar de hacerlo? La verdad es que este disco me tiene enamorado desde la portada, elegante y conceptual, hasta cada de sus pocas canciones. Cada vez me cuesta más aguantar discos que se alargan y se hacen tediosos de escuchar. Nueve canciones es un numero perfecto que hace que escuchar este disco sea algo muy disfrutable y ameno. 

El disco es una maravilla, tendría que exprimir mucho las neuronas para encontrarle defectos. Tiene esos pequeños toques de humor entre canciones: escucharles hablar en el estudio y decir cosas técnicas o bromas entre ellos le da todo el rollo al álbum. También te vuelve un poco a la realidad, siendo simplemente un grupo de rock que aún quiere hacer canciones como el primer día.

Eso se nota desde la primera canción: “The adults are talking”, que después de unos segundos de sample de batería arranca con un riff de esos que pasarán a ser de los mejores del grupo, o al menos, de los más pegadizos. Te coge y no te suelta ya desde la primera escucha. 

Después, “Brooklyn Bridge to chorus”, buen juego de palabras y mejor canción. De hecho, para la mayoría es la mejor del disco. Y con razón, es una gran canción. Un guiño a los compositores de canciones, después del puente llega el esperado estribillo. “Can we get to the chorus right now?” canta Julian Casablancas con humor. 

Sorprende “Eternal summer”: ¿eso no suena a Two Door Cinema Club? Si me lo cantaran ellos me encajaría perfectamente. Me salta la duda, llegados a este punto, de si los grupos de pop rock cada vez se parecen más entre ellos. ¿Puede que estén todos tirando por un mismo camino? Eso no es necesariamente malo, porque así es la música, pero en el momento en que no se reconoce tu estilo en un tema, puede que hayas perdido tu identidad.

Las tres ultimas canciones son las que más cuestan, pero al final las que gustan más también. El disco acaba con dos piezas más “tranquilas”, puede que lo más cercano que lleguen los Strokes a hacer una balada sea la gran “Ode to the Mets”. Tanto que casi se les olvida añadir la batería, si no fuera por Casablancas, que pide hablando y sacándote de la inmersión con un “drums, please”, seguido del beat de Fabrizio Moretti. 

En general, el disco contiene temas más largos de lo que nos tenían habituados. La mayoría de cortes llegan a los cinco minutos, algo que sorprende pero que no desagrada. En ningún momento se hacen pesadas o aborrecen. 

Me gustaría acabar hablando de la portada, una obra de Jean-Michel Basquiat titulada “Bird on money”, y que me parece una maravilla. Es muy bonita y representa perfectamente el estilo del disco. Es de ésas que te hacen querer tener en vinilo en casa, para recordar que el arte de la música no se queda sólo en la música. Que el formato físico es importante y necesario para poder completar toda la experiencia de un disco. Ese leer el librillo con las letras mientras se escucha un disco. Algo que lamentablemente se ha perdido. 

The new abnormal, en definitiva, me parece un gran disco para inaugurar la década en el genero rock, y estoy seguro que nos acordaremos de él dentro de unos años.


Lo mejor: las canciones, ¡son buenísimas! Y la portada, claro.
Lo peor: lo mucho que se parecen algunos temas a música de otras bandas.
 


Roger Sánchez
Futura estrella del rock, de mientras escribo. Devorador de discos. Estoy en un grupo de rock (evidentemente).
Estudiante de diseño de videojuegos y producción musical en Barcelona, ciudad de la que estoy enamorado.

Mientras yo viva, el rock también.

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